En muchas ocasiones hemos hablado del Catastro, un registro administrativo que contiene toda la información acerca de los distintos bienes inmuebles que hay en España, y que depende directamente del Ministerio de Hacienda. Gracias a él podemos saber las características físicas, económicas y jurídicas de todos los inmuebles que hay en el territorio español, entre las que se encuentran la superficie y la antigüedad, así como su ubicación y delimitación, mediante la cartografía catastral.

Entre toda la información que aparece en el Catastro se encuentra el mapa catastral, que es la descripción y representación gráfica, numérica, literal y estadística de todas las tierras comprendidas en el territorio nacional, en el que se muestra su ubicación y sus límites. Es decir, el mapa catastral es el plano de una ciudad o zona determinada, que muestra la localización y los límites geográficos de las propiedades individuales, mediante la cartografía oficial. Su función es que el Catastro tenga un control veraz y real de todos los bienes inmuebles del país.

El mapa catastral, a diferencia del valor catastral, que solo puede ser consultado por el propietario del inmueble en cuestión, es público, por lo que todo el mundo tiene acceso a él, a través la sede electrónica de la Dirección General del Catastro.

Cada uno de los inmuebles que aparecen en el mapa catastral tiene un número identificativo único que lo diferencia del resto y que se denomina referencia catastral. Esta está compuesta por un total de veinte dígitos, con letras y números, que el Servicio del Catastro determina en función de varios parámetros:

  1. Los cinco primeros hacen referencia a la ubicación de la parcela.
  2. Los dos siguientes al inmueble en concreto.
  3. Los siete siguientes determinan el mapa catastral en el que se encuentra situada la parcela.
  4. Los cuatro siguientes indican el piso concreto dentro del inmueble.
  5. Los dos últimos son dígitos de control y sirven para validar la información anterior.

Como decíamos, el mapa catastral sirve para controlar de forma legal y veraz todos los inmuebles que se encuentran dentro del territorio español, sin excepción, y para ello cuentan con su respectiva referencia catastral.

Esta permite, además de identificar inmediatamente todas las características de un inmueble, saber su valor, también conocido como valor catastral. Para determinarlo, el Catastro hace una valoración según varios parámetros, como su localización, el estado y la existencia de zonas comunes, su fecha de construcción, los materiales utilizados, o las reformas que se hayan hecho en él desde que se adquirió. A todo ello deberá sumarse el valor de mercado que tendrá el inmueble en el determinado momento de hacer la tasación.

Cualquier persona que quiera saber el valor de una vivienda podrá hacerlo accediendo al Catastro virtual, donde deberá introducir sus datos y la referencia catastral del inmueble, llamando a la oficina del Catastro que corresponda a cada municipio o de forma presencial en las oficinas de cada localidad. Además de las opciones anteriores, en el caso de que la persona que quiera saber el valor de la vivienda sea su propietario, podrá hacerlo también mediante el recibo del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), dividiendo el importe que ha pagado entre el gravamen aplicado por el ayuntamiento.

Hacienda calcula la mayoría de los impuestos que pagan los propietarios a través del valor catastral de sus respectivas viviendas. Asimismo, este también sirve como garantía jurídica para evitar cualquier fraude económico en el sector inmobiliario.