En los procedimientos por vicios ocultos suelen ser fundamentales los informes elaborados por arquitectos, aparejadores o ingenieros que acreditan el origen y la gravedad de un defecto constructivo. En el caso de una supuesta actividad paranormal, no existe una metodología científica ni una pericia reconocida que permita acreditar estos fenómenos con validez jurídica.
¿Existen casos reales de casas «encantadas» que hayan llegado a los tribunales?
Aunque parezca el argumento de una película de terror, sí existe un caso real que llegó a los tribunales. No ocurrió en España, sino en Estados Unidos, donde un juez tuvo que pronunciarse sobre la venta de una vivienda que su propia propietaria llevaba años presentando públicamente como una casa encantada.
El curioso caso Stambovsky vs. Ackley
En 1991, un tribunal del estado de Nueva York resolvió uno de los casos más insólitos de la historia del mercado inmobiliario estadounidense. Todo comenzó cuando la propietaria de una vivienda en la localidad de Nyack llevaba años afirmando públicamente que su casa estaba habitada por fantasmas. Sus supuestas experiencias aparecieron incluso en revistas y periódicos, lo que convirtió el inmueble en una vivienda conocida por su fama de estar «encantada».
Tiempo después decidió vender la casa, pero no informó al comprador de esa reputación. Cuando este descubrió el historial del inmueble, presentó una demanda para anular la operación alegando que había adquirido una vivienda cuya notoriedad pública podía afectar a su valor y atractivo. El tribunal terminó dando la razón al comprador y permitió rescindir la compraventa.
Ahora bien, conviene hacer una importante aclaración: el juez no reconoció en ningún momento que existieran fantasmas ni declaró que la vivienda estuviera realmente encantada. La resolución se basó en otro argumento completamente distinto.
El tribunal entendió que había sido la propia vendedora quien, durante años, había contribuido a crear públicamente esa reputación mediante entrevistas y publicaciones. Al omitir esa circunstancia durante la venta, consideró que el comprador no había recibido toda la información relevante para tomar su decisión, vulnerándose el principio de buena fe.
Este caso, conocido como Stambovsky vs. Ackley, sigue siendo una de las anécdotas jurídicas más curiosas del sector inmobiliario. Sin embargo, no puede trasladarse al ordenamiento jurídico español. En España, la existencia de una supuesta actividad paranormal no está regulada como un vicio oculto y una reclamación de este tipo tendría muy difícil recorrido ante los tribunales.