2. Renovar los muebles del piso sin modificarlos de forma permanente
Si el sofá es viejo o no te convence, una funda y unos cojines aesthetic cambian totalmente su aspecto. Y si la cama es incómoda, un buen topper puede ser tu salvación.
También puedes recurrir a soluciones temporales para muebles que ya están en la vivienda. Por ejemplo, una funda sobre un sofá o unos textiles nuevos sobre una butaca pueden cambiar radicalmente la estética del salón sin necesidad de sustituir muebles.
La clave está en no pintar, lijar o transformar un mueble del propietario por tu cuenta. Si quieres hacer un cambio permanente, lo mejor es consultarlo antes.

3. Pintar la vivienda de alquiler del color que quieras
Puedes pintar una vivienda de alquiler, pero cuidado si no quieres tener problemas con la fianza: si el propietario no está de acuerdo con el cambio, tendrás que devolver las paredes a su estado original cuando dejes el piso.
«El arrendador que no haya autorizado la realización de las obras podrá exigir, al concluir el contrato, que el arrendatario reponga las cosas al estado anterior». Artículo 23. Obras del arrendatario.
Por eso, antes de pintar de verde el salón o poner papel pintado en el dormitorio, lo más práctico es hablar con el propietario. Si está de acuerdo con el cambio, mejor tenerlo por escrito y, si no, puedes pintar y, antes de marcharte, volver a dejar las paredes como estaban.

4. Cambiar lámparas y bombillas
A veces no hace falta mucho para que una casa parezca otra. La iluminación tiene un altísimo impacto y es uno de los recursos más fáciles para transformar una vivienda de alquiler. Puedes sustituir una lámpara que no te guste por otra que encaje mejor con tu estilo o cambiar la potencia y el tono de las bombillas.
Una luz cálida, sobre todo en el salón o el dormitorio, puede hacer que el espacio sea mucho más acogedor. También puedes colocar lámparas de pie o de sobremesa que no requieren instalación y que te puedes llevar si te marchas del piso.

5. Guardar todo lo original para volver a colocarlo cuando te vayas
Este es probablemente uno de los trucos más importantes si quieres decorar una casa de alquiler sin perder la fianza: todo lo que sustituyas, guárdalo. ¿Has cambiado los tiradores de un armario? Guarda los antiguos. ¿Has puesto otra lámpara? Conserva la que había. ¿Has quitado unas cortinas porque no eran de tu estilo? No las tires.
Pon todos estos elementos en una caja y haz fotos del estado actual del piso para cuando tengas que restaurar tu decoración. Cuando llegue el momento de dejar la vivienda, podrás devolverla lo más parecido posible a como la encontraste.
