En mayo se cerraron 56.137 operaciones, una cifra que muestra todavía el gran flujo que está mostrando el sector con datos propios de la euforia de compra de vivienda del pasado ejercicio. “Tras dos años de gran actividad de compraventas, impulsados por la pandemia, el inmobiliario comienza a estabilizarse poco a poco. Por ello, lo justo en el análisis sería comparar las cifras de 2023 con las de 2019, el año antes del estallido de la Covid-19. De ser así, las compraventas en mayo presentan una subida del 16% con respecto al mismo mes de 2019, y en el cómputo anual, las operaciones del 2023 (261.784) serían un 16,6% superiores a la suma de enero, febrero, marzo, abril y mayo de 2019, con 224.581 compraventas de viviendas realizadas. Esta equiparación pone de manifiesto que 2023 ha comenzado con mucha intensidad y con datos muy positivos, lo que muestra la gran resiliencia del inmobiliario frente a las alteraciones económicas”, explica María Matos.
“Hasta mayo se produjeron varias subidas de tipos de interés que se han ido solidificando poco a poco elevando los costes de financiación y contrayendo la capacidad adquisitiva. Sin embargo, estas compraventas cerradas en mayo se enfrentaban a un Euríbor cercano al 3,757%. Hay que tener en cuenta que estas operaciones llevan un tiempo estimado de entre 60 y 90 días, entre la firma de arras y la concesión de la hipoteca, por lo que es probable que las compraventas que se firmasen en mayo, y que necesitasen financiación, mantuvieran un tipo de interés similar al del mes de marzo -cuando el euríbor se situaba alrededor del 3,647%- y que aún no tuviesen un efecto tan ralentizador, ya que son operaciones que ya se habían pactado previamente”, recuerda la portavoz.