Colores complementarios y análogos: la clave para saber de qué colores decorar tu casa

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Numerosos estudios demuestran que la forma en la que combinamos los colores tiene una repercusión directa en nuestro estado emocional. Tanto es así que existe lo que se conoce como la psicología del color, que, precisamente, estudia cómo los colores afectan a nuestro comportamiento y, por lo tanto, influyen de una determinada manera en cómo nos sentimos e, incluso, en cómo nos relacionamos con los demás.

Todos hemos experimentado, de forma consciente o inconsciente, cómo cada color tiene la capacidad de animarnos o deprimirnos, de activarnos o de sosegarnos. Y no sólo eso. Los colores complementarios y análogos apelan en cierto modo a nuestro sentido estético más profundo y a nuestra conexión con la naturaleza.

Los colores influyen de una forma tan directa en nuestro estado emocional que existe, incluso, la psicología del color, que estudia cómo nos afectan

Por lo tanto, una correcta combinación de los colores en casa favorecerá nuestro bienestar en el hogar. Dada su importancia, en este artículo queremos analizar qué diferencia hay entre los colores complementarios y los colores análogos y, en función de ello, en cómo debemos combinarlos a la hora de decorar nuestra casa.

¿Qué diferencia hay entre los colores complementarios y los análogos?

Para saber qué diferencias existen entre los colores complementarios y los análogos debemos saber qué caracteriza a cada grupo. A priori, los colores complementarios son aquellos que, si se mezclan en una proporción adecuada, ofrecen tonos neutros, como gris, blanco o negro.

En la llamada rueda del color, los colores complementarios se sitúan unos frente a otros. Así, cada color primario tiene a su vez sus colores secundarios complementarios.

Es importante no confundir los colores complementarios con los colores análogos. Así como los primeros se encuentran en posiciones opuestas, los segundos son aquellos que están al lado o muy cerca en la rueda del color.

Por ello, los colores complementarios son ideales para crear contrastes y dinamismo, mientras que los análogos se usan para crear gamas suaves y agradables a la vista. La correcta combinación de estos dos tipos de colores aportará a nuestro hogar una armonía visual perfecta y, por lo tanto, lograremos bienestar en casa.

Los colores complementarios son ideales para crear contrastes, mientras que los análogos se usan para crear gamas suaves y agradables a la vista

Principales características de los colores complementarios y los análogos

Como hemos comentado, existen diferencias importantes entre los colores complementarios y los análogos. Las repasamos.

Características de los colores análogos

Los colores parecidos o análogos tienen una increíble capacidad relajante y sedante, ya que nos trasladan a las gamas cromáticas de la naturaleza. Sólo tenemos que evocar, por ejemplo, las diversas tonalidades de verde de un bosque, o los diferentes tonos de azul del mar. Por lo tanto, este tipo de combinaciones son ideales para decorar los ambientes en los que queramos estar tranquilos y serenos.

Los colores análogos tienen una gran capacidad relajante, por lo que son ideales para decorar ambientes en los que queramos estar tranquilos

Una de las claves importantes a la hora de escoger colores análogos para una combinación cromática es que tengan suficiente contraste entre ellos, ya que, de otro modo, el efecto visual puede ser demasiado pobre.

Por ejemplo, si queremos decorar una habitación de tonos azules, es recomendable establecer un eje central (una cenefa, por ejemplo, o un elemento visualmente estratégico) del color más intenso de la gama escogida.

Algunos ejemplos de colores análogos son:

  • Del azul: verde azulado y azul violáceo
  • Del rojo: rojo anaranjado y violeta rojizo
  • Del verde: amarillo verdoso y verde azulado
  • Del amarillo: amarillo verdoso y naranja amarillento

 

Características de los colores complementarios

Como hemos mencionado, los colores complementarios sirven exactamente para lo contrario. Como son opuestos en la rueda del color, se usan para dar dinamismo a los interiores y crear contrastes. Por ello, hay que ir con mucho cuidado a la hora de combinarlos, ya que pueden resultar demasiado agresivos.

Los colores complementarios se usan para crear dinamismo y contrastes, por lo que hay que ir con cuidado para usarlos de forma dosificada

Por ejemplo, unas notas de rojo en una pared verde darán al conjunto una fuerza magnética; pero cuidado con excedernos, o dicha combinación nos acabará cansando a los pocos días. Lo ideal, en consecuencia, es combinar las parejas de complementarios y los colores análogos.

Algunos ejemplos de colores complementarios son:

  • Azul y naranja
  • Amarillo y violeta
  • Rojo y verde

 

Cómo combinar colores complementarios y análogos para decorar la casa

Ya hemos visto que cada combinación de colores implica un mensaje determinado a nuestras emociones. Hay colores complementarios que, juntos, transmiten una sensación de alegría y jovialidad, como es el caso del naranja y el azul. Por ello, son perfectos para habitaciones infantiles o zonas de ocio y de juego.

Hay otras combinaciones más tranquilas, de colores análogos en este caso, que nos mueven hacia un estado más apacible y sereno. Es el caso del granate y el color melocotón, ideales para lugares de trabajo, ya que no cansan a la vista, relajan y, al mismo tiempo, transmiten una sensación de optimismo que nos va a ser muy beneficiosa para nuestras largas jornadas delante del ordenador.

Por el contrario, la combinación de azules y verdes puede resultar demasiado sedante, por lo que es ideal para nuestro dormitorio y zonas de descanso.

Combinar colores como el naranja y el azul aporta alegría; como el granate y el melocotón serenidad; y como el azul y verde paz

Como ya hemos apuntado, lo ideal es desplegar una gama acertada de colores análogos y añadir algunas pinceladas de colores complementarios al conjunto. La clave que debemos tener en mente a la hora de decorar nuestra casa es que todo exceso es negativo: demasiados colores análogos resultan aburridos, mientras que un exceso de colores complementarios puede resultar demasiado excitante.

Si queremos decorar un comedor o cualquier otra sala donde se realicen la mayor parte de las actividades de nuestro día a día, apostaremos por una combinación que nos aporte vitalidad. En este sentido, los amarillos, naranjas y rojos son nuestros aliados, con la ventaja que todos ellos conectan perfectamente entre sí.

Unas paredes de color amarillo pajizo y unos muebles de madera rojiza quedarán perfectos, rebosarán vitalidad y nos invitarán a desarrollar nuestras actividades preferidas.

Puede que, incluso, nos atrevamos a poner sobre un mantel naranja, un jarrón con florecillas azules. Esta combinación puntual de dos colores complementarios como son el naranja y el azul, estratégicamente colocada, puede dar un increíble toque a tu estancia.

Por otro lado, en las habitaciones donde el reposo es primordial, los verdes y los azules son perfectos. Unas gamas variadas de estos colores análogos nos conectarán de inmediato con las tonalidades de la naturaleza, y nos invitarán al descanso y a la calma. En este tipo de estancias no es recomendable abusar de los colores complementarios, ya que no buscamos la intensidad, sino el sosiego.

Ya sabemos cómo podemos usar los colores complementarios y análogos para decorar la casa y que nos haga sentir felices y relajados.

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