Después de dos veranos en los que la pandemia ha impedido que pudiéramos viajar e, incluso, desplazarnos libremente por el territorio para ir a pasar unos días a nuestra segunda residencia, parece que todo ha vuelto, más o menos, a la normalidad.
De hecho, a pesar del incremento de los precios y de la subida de los tipos de interés anunciada el pasado jueves 21 de julio, que repercutirá de forma negativa en los bolsillos de gran parte de los ciudadanos, los expertos pronostican que este verano cada español se gastará, de media, más de 600 euros en costear sus vacaciones.






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