5. Adaptar la habitación de estudio a cada etapa de crecimiento
Lo ideal es que la zona de estudio evolucione con el tiempo. Por eso es mejor invertir en muebles que puedan ajustarse: sillas regulables, escritorios extensibles o modularidad en estanterías. Así no habrá que cambiar todo el conjunto cada dos cursos.
También es útil prever cambios de nivel educativo. A medida que crecen, necesitarán más espacio para libros, para el ordenador o para estudiar con otros compañeros. Si desde el principio dejamos una pequeña zona libre, lo agradeceremos en el futuro. De esta manera, se podrá tener un cuarto de estudio adaptable a cada edad según pasen los años.
6. Establecer rutinas de estudio
Aparte de la decoración y mobiliario, lo que convertirá cualquier estancia en una zona de estudio infantil, será el hábito continuo de uso.
La rutina es el verdadero motor de un espacio de estudio eficaz. Podemos aprovechar la vuelta al cole para establecer algunos hábitos y así saber cómo implicar a los niños en su zona de estudio:
- El escritorio es solo para estudiar, no para jugar ni comer.
- Cada día, a la misma hora, se “activa” la zona de estudio.
- Al acabar deberán ordenar y limpiar el espacio. Es una tarea doméstica para niños que les ayudará a tener una mayor responsabilidad en casa.
Aunque parezca un detalle menor, un pequeño ritual de inicio (encender la luz, poner un temporizador…) puede ayudarles a entrar en modo estudio con más facilidad.