Cómo cambiar un dormitorio de infantil a juvenil sin presupuesto

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Ya sabemos que los niños crecen muy rápido; más de lo que nos gustaría. Parece que fue ayer cuando estábamos pensando cómo decorar su dormitorio infantil y, de repente, se han convertido en adolescentes.

Ya son jóvenes y, por lo tanto, quieren que su habitación vaya en consonancia a esta nueva etapa tan importante en su vida. Su dormitorio infantil se ha quedado obsoleto; ahora quieren un espacio acorde a su edad y a sus necesidades. Necesitan un rincón personalizado y más suyo, en el que poder encerrarse para tener su propia intimidad.

A continuación te contamos cómo puedes cambiar un dormitorio de infantil a juvenil sin mucho presupuesto, en el que tus hijos se sientan cómodos y felices.

Claves para cambiar un dormitorio de infantil a juvenil

Convertir un dormitorio infantil en una habitación para adolescentes es sencillo y económico si sabemos cómo hacerlo. No hace falta hacer grandes cambios, sino los adecuados.

Un dormitorio juvenil debe tener cuatro áreas diferenciadas

Un dormitorio juvenil debe tener cuatro ámbitos bien diferenciados:

  • El área de descanso
  • La zona de estudio
  • Un lugar en el que poder pasar tiempo a solas o con amigos
  • Un armario o zona de vestidor.

Prioriza el área de descanso en un dormitorio juvenil

Los jóvenes gastan mucha energía y, por ello, necesitan horas de descanso y, en consecuencia, una cama grande y cómoda. Es recomendable que ésta sea de matrimonio y que cuente con una mesita de noche o una pequeña repisa a modo de mesa.

Hay que tener en cuenta que en la cama no sólo van a dormir; también van a leer, mirar el móvil, ver películas y series, escuchar música… En definitiva, van a relajarse y desconectar. Si no disponemos del espacio suficiente, siempre podemos recurrir a camas elevables, que se han convertido en tendencia entre los jóvenes.

Habilita una zona de estudio en el dormitorio para adolescentes

Un dormitorio juvenil debe incluir una amplia zona de estudio. Ésta debe contener una silla ergonómica y una mesa de escritorio en la que quepa el ordenador, los libros y una lámpara, para poder estudiar cómodamente y con tranquilidad.

En la medida de lo posible, también colocaremos una estantería que, además de ofrecer una amplia capacidad de almacenamiento, nos permitirá separar el espacio sin hacer obras, para crear áreas diferentes.

Crea un espacio de ocio para los dormitorios jóvenes

A los adolescentes les gusta sentir que tienen su propio espacio. Es, por ello, muy necesario habilitar un área dentro de su dormitorio para que puedan invitar a sus amigos y, por lo tanto, donde quepa un sofá-cama por si éstos quieren quedarse a dormir o a pasar la tarde.

En esta zona también puede tener cabida un televisor, una consola, instrumentos musicales, trofeos o hasta un pequeño gimnasio casero donde practicar deporte. En definitiva, todo lo necesario para que sientan que a su dormitorio no le falta de nada.

Guarda un espacio para el armario en el dormitorio juvenil

En la adolescencia empezamos a cuidar más nuestra imagen y, por lo tanto, damos más importancia a la ropa y a los accesorios que nos ponemos. Por este motivo es básico que en un dormitorio juvenil haya espacio suficiente para poner un armario grande o un vestidor abierto.

Si queremos aprovechar el anterior, podemos recurrir a cajones adyacentes, módulos, estanterías o, incluso, crear nuestro propio armario empotrado contiguo, en algún rincón libre de la habitación.

Aprovechar el espacio en dormitorios juveniles pequeños

Si no disponemos del espacio suficiente para habilitar estos cuatro ámbitos en un dormitorio juvenil debemos ser creativos y exprimir cada rincón. Por suerte, actualmente existen miles de posibilidades que permiten un gran aprovechamiento del espacio.

Si, como apuntábamos, no queremos recurrir a las camas elevables, podemos optar por las abatibles o los canapés, que ofrecen una gran capacidad de almacenamiento. Incluso las literas son una muy buena opción, ya que ofrecen un sinfín de posibilidades. También podemos usar mesas y sillas extensibles o plegables, que pueden guardarse cuando no se utilizan.

Otra de las opciones más utilizadas en los dormitorios juveniles es la supresión de la mesita de noche, en pro de la de escritorio, que tiene, por lo tanto, una doble función y, además, permite separar visualmente el espacio.

Respecto al armario, si no contamos con una superficie demasiado grande, debemos procurar que éste llegue hasta el techo, para no desperdiciar ningún rincón, u optar por módulos complementarios, que se puedan mover en función de las necesidades de cada momento.

Para ampliar el espacio visualmente debemos intentar usar colores claros, espejos y, obviamente, deshacernos de todo aquello que sea prescindible. Y, en la medida de lo posible, tirar tabiques innecesarios.

Siguiendo estos consejos conseguiremos que nuestros adolescentes tengan un dormitorio completo, acorde a sus necesidades, y sin gastarnos demasiado dinero.

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