Como cada viernes, en Fotocasa nos gusta despedir la semana de una manera distendida, ¿y qué mejor forma que hacerlo colándonos en las casas de los famosos o algunas de las viviendas más icónicas de la televisión?
Hoy es el turno de uno de los rostros femeninos más emblemáticos del cine y que nunca pasa de moda: Winona Ryder. La protagonista de Beetlejuice ha puesto a la venta su casa de San Francisco por 4,1 millones de euros.
La vivienda fue comprada en 1995, tras su separación con Johnny Deep, con quien comenzó una relación amorosa a raíz del rodaje de Eduardo Manostijeras.
Construida a comienzos del siglo XX, la vivienda posee un marcado estilo colonial, característico en la arquitectura residencial de la zona.
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Se encuentra en un punto estratégico, Cow Holow, uno de los barrios más acomodados de la ciudad. Y desde el cual se pueden contemplar algunos de los monumentos y lugares más importantes de la ciudad como el Palacio de Bellas Artes o el puente Golden Gate.
Los 300 metros cuadrados de los que consta la casa de Winona Ryder se distribuyen en tres plantas. Consta de tres dormitorios, cuatro cuartos de baño y dos salones, además de garaje con capacidad para un vehículo.
El exterior de la vivienda
En el exterior se puede disfrutar de una fabulosa terraza a la que se accede desde el comedor y un patio trasero con terraza de ladrillo.
En la planta inferior dispone de un jardín poblado de diversa vegetación con un espacio reservado a mobiliario de piedra. Un pequeño retiro de lo más zen que seguro que la actriz disfrutó en más de una ocasión.
El interior de la vivienda
Al cruzar el umbral de la puerta nos encontramos con una vivienda distribuida al estilo clásico, caracterizada por pisos estrechos y altos.
Nos da la bienvenida una amplia y luminosa entrada desde la cual se puede ver la escalera que conecta con las demás plantas. Madera y blanco son los protagonistas indiscutibles de esta estancia.
En el salón principal predominan las tonalidades neutras que tapizan sofá, butacas y alfombra. La nota de color la ponen los pequeños detalles como las fundas de los cojines, que rompe con la seriedad de la sala pero no demasiado.
La mesa central de estilo clásico combina unas líneas negras y una preciosa encimera de mármol. La chimenea se enmarca sobre una estructura de madera y, como no podía ser de otra manera, encima cuelga un espejo rectangular con marco plateado.
Sin duda, en esta estancia predomina la luz natural, ya que tampoco necesita abusar de la luz artificial gracia a los ventanales y el espejo.
En el comedor volvemos a encontrarnos con una increíble luz natural potenciada gracias al acceso a la terraza. En cuanto a colores, el protagonista indiscutible es el turquesa, que combina con la mesa de cristal, y la lámpara circular aporta modernidad.
La cocina es de un marcado estilo clásico y romántico: muebles lacados en blanco y encimera de mármol de un tono grisáceo que se funde a la perfección con el blanco. Las plantas plateadas recuerdan al estilo industrial que estará de moda este 2021 y, además, combinan tanto con los electrodomésticos como con los tiradores de las puertas y cajones.
Uno de los baños aún conserva el estilo retro en el azulejo blanco, el lavamanos y la bañera redondeada. Sin duda, es un aseo de lo más vintage que rebosa tranquilidad.
Desde el dormitorio principal se puede disfrutar de unas vistas sin comparación a la bahía de San Francisco. En armonía con el resto de las estancias, el mobiliario es de tonos neutros y blancos. La chimenea representa el elemento diferenciador de la estancia con ese marco de madera y mármol, un tanto barroco.
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