La residencia fue levantada para el IX duque de San Carlos y llegó a utilizarse como residencia estival de Alfonso XIII antes de la construcción del Palacio de La Magdalena. Hoy continúa siendo una propiedad privada, pero sigue siendo uno de los escenarios cinematográficos más reconocibles de España. ¡Ah! Y en este enclave también se rodó El Viaje de Carol de Imanol Uribe. Una mansión de película, sin duda.
Villa Parres, la casa de cine que dio vida a El orfanato
En Llanes (Asturias) se encuentra otra de las grandes casas de cine españolas: Villa Parres, también conocida como Palacio de Partarríu. Juan Antonio Bayona la eligió para ambientar El orfanato (2007), una de las películas españolas con mayor proyección internacional.
Su elegante arquitectura indiana, el gran jardín y el entorno natural transmitían esa mezcla de belleza y aislamiento que necesitaba la historia. Aunque parte de los interiores se construyeron en estudio, el exterior de la vivienda quedó asociado para siempre al film protagonizado por Belén Rueda.
¿Qué vio Juan Antonio Bayona en Villa Parres para convertirla en el escenario de El orfanato?
Más allá de su arquitectura señorial, Villa Parres reunía varios elementos que reforzaban la historia sin necesidad de grandes artificios. Su acceso rodeado de vegetación, la amplitud de los jardines y el aislamiento del entorno transmitían una sensación de calma que contrastaba con la tensión que vive la protagonista durante la película. Esa dualidad entre belleza y misterio convirtió la vivienda en el escenario perfecto.
Los aspectos que marcaron la diferencia fueron:
- Una fachada elegante y fácilmente reconocible desde el primer plano.
- Un jardín de grandes dimensiones que permitía rodar escenas exteriores con libertad.
- Un entorno natural prácticamente intacto, sin construcciones modernas que rompieran la ambientación.
- Espacios que transmitían personalidad propia y reforzaban la atmósfera del relato.