10 curiosidades sobre las viviendas en España que sorprenderán incluso a quienes ya viven aquí

Descubre 10 curiosidades sobre las viviendas en España que nadie te cuenta: desde tradiciones domésticas hasta estadísticas que marcan cómo vivimos hoy

Roser Vendrell
Roser Vendrell Periodista especializada en lifestyle

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En España vivimos la casa de una manera muy particular: con el salón como epicentro social, el balcón como extensión natural del hogar y el vecino siempre más cerca de lo que imaginamos. Y sí, seguimos tendiendo la ropa al sol aunque tengamos secadora. Las viviendas en España están llenas de pequeños detalles que cuentan mucho más sobre nosotros de lo que parece a simple vista: cómo comemos, cómo descansamos, cómo celebramos y hasta cómo nos relacionamos con el barrio.

Desde los balcones con vida propia hasta los salones que se convierten en escenario de sobremesas interminables, nuestras casas hablan de clima, costumbres y carácter. Y si eres extranjero viviendo aquí, probablemente ya te hayas sorprendido con más de una escena doméstica muy “made in Spain”.

Hoy abrimos la puerta para descubrir 10 curiosidades sobre las viviendas en España que te harán mirarlas con otros ojos. Porque detrás de cada piso, cada patio interior y cada terraza hay una historia que merece ser contada. En Fotocasa te la contamos.

1. La mayoría de españoles vive en pisos, no en casas individuales

Si hay algo que sorprende a muchos extranjeros cuando llegan a nuestro país es esto: en España vivimos en vertical. Según datos de Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, alrededor del 65,6% de la población reside en pisos o apartamentos, lo que convierte a España en el país de la Unión Europea con mayor proporción de personas viviendo en edificios colectivos.

Es decir, dos de cada tres personas viven en un piso. Esta realidad explica muchas escenas cotidianas muy nuestras:

  • El ascensor como punto de encuentro social (para hablar del tiempo).
  • Las juntas de vecinos eternas.
  • Los patios interiores llenos de vida.
  • El sonido del vecino que arrastra una silla… inevitablemente.

Frente a la imagen internacional de chalés con jardín, las viviendas en España se caracterizan por la vida en comunidad y la proximidad física entre hogares. El bloque de pisos no es una excepción: es la norma. Y eso influye en todo, desde la arquitectura urbana hasta la forma en que entendemos la convivencia.

2. Más de 3,8 millones de viviendas están vacías

Una de las curiosidades más llamativas es que, pese a la crisis de acceso a la vivienda, cerca de 3,9 millones de viviendas están vacías en España según el último Censo del INE.

Esto significa que hay más casas sin gente habitándolas que hogares disponibles para alquiler asequible, algo que choca con la percepción general del mercado.

3. España construye viviendas… pero no suficientes

En 2024 se terminaron casi 98.000 viviendas en España, según datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (estadística de viviendas terminadas), mientras que la creación de nuevos hogares fue más intensa en ese mismo periodo, impulsada por el crecimiento demográfico y la llegada de población extranjera. El INE, a través de la Encuesta Continua de Hogares, confirma que el número de hogares continúa aumentando año tras año, reflejando una sociedad más diversa y con nuevos modelos de convivencia.

Esta diferencia entre viviendas terminadas y hogares creados pone de relieve un reto estructural del mercado residencial español: acompasar el ritmo de construcción con una demanda que evoluciona con rapidez, especialmente en las grandes áreas urbanas.

¿La consecuencia? Mayor dinamismo en el mercado, más competencia en determinadas zonas y un impulso creciente a nuevas promociones, vivienda asequible y proyectos de rehabilitación que buscan adaptarse a las necesidades actuales de las viviendas en España.

4. El 75% de los hogares españoles son propietarios

Una de las marcas culturales más fuertes de las viviendas en España es la propiedad: aproximadamente el 75% de los hogares reside en una vivienda de su propiedad, según datos de Eurostat, un porcentaje elevado en comparación con muchos países europeos donde el alquiler tiene mayor peso.

Esto moldea tanto el mercado como la forma en que las familias planifican su vida y su futuro. Comprar vivienda en España no suele entenderse solo como una decisión residencial, sino como una inversión a largo plazo y, en muchos casos, como una forma de ahorro y estabilidad. Además, la transmisión intergeneracional —herencias, ayuda familiar para la entrada o avales— sigue teniendo un papel relevante en el acceso a la vivienda, reforzando ese vínculo cultural entre propiedad y proyecto vital.

5. El estilo de vida en casa incluye siesta y cocina como epicentro social

La casa en España no es solo un lugar para dormir: es un centro social y cultural. Aunque los datos oficiales sobre la siesta varían según estudio, encuestas como las del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) han reflejado en distintos momentos que una parte significativa de la población practica el descanso breve tras la comida, al menos los fines de semana o en vacaciones. Además, según la Encuesta de Empleo del Tiempo del INE, los españoles dedican una parte relevante de su jornada a actividades dentro del hogar, especialmente a cocinar, comer y socializar en casa.

Muchas viviendas en España están diseñadas —o históricamente orientadas— para equilibrar luz y sombra durante las horas centrales del día: persianas, contraventanas y toldos forman parte del paisaje doméstico precisamente para adaptarse al clima.

Este ritmo de vida influye en cómo usamos espacios como balcones, terrazas y salones familiares, pero también en la importancia de la cocina, que en muchas casas sigue siendo el auténtico corazón del hogar: el lugar donde se conversa, se improvisan comidas con amigos y se alargan las sobremesas que forman parte de nuestra identidad cotidiana.

6. La población extranjera transforma quién vive en las viviendas en España

España ha superado por primera vez los 10 millones de habitantes nacidos en el extranjero. Esto tiene impacto directo en cómo se habitan las viviendas en España:

  • Más diversidad cultural dentro de hogares y barrios.
  • Hábitos domésticos influenciados por diversas costumbres.
  • Remodelaciones y estilos de interiorismo más heterogéneos.

Esta nueva realidad demográfica está enriqueciendo el día a día en las viviendas en España, aportando nuevas formas de convivir, decorar y entender el hogar. Hoy nuestras casas reflejan una sociedad más plural, abierta y diversa que nunca.

7. El trogloturismo y vivir en casas-cueva: una tradición reinventada

Muy lejos de lo convencional, en lugares como Guadix (Granada) o Artenara (Gran Canaria) se puede vivir (o experimentar vivir) en casas-cueva tradicionales. Estas viviendas excavadas en la roca mantienen temperaturas constantes y han sido recientes protagonistas del turismo experiencial llamado trogloturismo.

Eso convierte a España en uno de los pocos países donde esta forma de habitar la tierra sigue viva (y buscada por quienes quieren una experiencia diferente).

Guadix alberga uno de los mayores barrios de casas-cueva habitadas de Europa, con más de 2.000 viviendas excavadas en la roca que mantienen de forma natural una temperatura estable durante todo el año

Esta arquitectura milenaria demuestra que la innovación en las viviendas en España no siempre mira al futuro: a veces está bajo tierra y lleva siglos funcionando. Una forma de habitar que, lejos de desaparecer, hoy vuelve a despertar curiosidad dentro y fuera de nuestras fronteras.

8. Las “corralas”: el vecino está literalmente al lado

Otra curiosidad histórica sobre viviendas singulares que sigue presente en algunas zonas es la corrala: un tipo de edificio popular en el viejo Madrid y otras ciudades, donde las viviendas se organizan alrededor de un patio interior común y los balcones dan directamente a ese espacio compartido.

Este diseño, muy extendido entre los siglos XVII y XIX como vivienda obrera, fomentaba una convivencia intensa: la vida doméstica se hacía casi a la vista de todos. La ropa tendida cruzando el patio, las conversaciones de balcón a balcón y los niños jugando en el espacio central formaban parte de la rutina diaria.

Aunque hoy muchas han sido rehabilitadas, las corralas siguen siendo un ejemplo singular de cómo las viviendas en España han combinado necesidad, arquitectura y comunidad, generando una forma de vida colectiva que sorprende a muchos visitantes extranjeros por su cercanía —literal y emocional— entre vecinos.

9. La vivienda vacacional y turística es parte del paisaje

Alrededor de 400.000 viviendas en España se destinan al uso turístico, según registros oficiales y datos recopilados por el Ministerio de Industria y Turismo a través de las comunidades autónomas, y ese número ha crecido de forma significativa en los últimos años, especialmente en zonas costeras, archipiélagos y grandes ciudades.

Esto no solo transforma los mercados locales, sino también la vida cotidiana de muchos barrios, desde la rotación constante de vecinos hasta la adaptación de servicios, comercios y normativas municipales. En algunas ciudades, la regulación de las viviendas turísticas se ha convertido en un debate central para equilibrar el atractivo turístico con la convivencia residencial, evidenciando cómo este fenómeno ya forma parte estructural del ecosistema de las viviendas en España.

10. Una gran parte de las viviendas tienen más de 20 años

Una estadística interesante es que más del 80% del parque residencial en España tiene más de 20 años, lo que influye en la arquitectura, las reformas necesarias y —de forma creciente— las iniciativas de rehabilitación energética.

Este dato muestra la importancia de la rehabilitación en el presente y futuro del mercado residencial español, y conecta con tendencias de reforma sostenible y eficiencia energética.

Bonus track: balcones, terrazas y vida al aire libre, así se vive en las viviendas en España

Más allá de las estadísticas, hay gestos cotidianos que explican mejor que cualquier dato cómo se habitan las viviendas en España. Nuestros hogares no se quedan dentro de cuatro paredes: se asoman a la calle, respiran hacia fuera y convierten el exterior en parte del día a día.

Tender la ropa al sol en balcones y azoteas sigue siendo habitual, no solo por tradición, sino por clima y eficiencia energética. Es algo que dibuja paisajes únicos y característicos de muchas zonas de nuestras ciudades y pueblos.

Las terrazas se transforman en comedores improvisados buena parte del año gracias a las horas de luz y temperaturas suaves en muchas regiones. Y durante momentos clave —como ocurrió en los aplausos colectivos de 2020— los balcones demostraron su papel como espacio de conexión social.

En muchos barrios tradicionales, el balcón sigue siendo también un punto de observación y conversación: desde comentar la actualidad con el vecino hasta seguir el ritmo de la calle. Porque en las viviendas en España, el límite entre interior y exterior es más flexible de lo que parece, y eso forma parte de nuestra manera de vivir.

Una mirada insólita a las viviendas en España

Las viviendas en España no solo son estructuras físicas: son espacios donde convergen historia, cultura, economía y estilos de vida. Desde la elevada proporción de pisos y la propiedad familiar hasta prácticas tradicionales y nuevos fenómenos como el trogloturismo o la vivienda turística, cada aspecto cuenta una historia.

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