17 enero 2019

La climatización por suelo radiante es muy común en los países del norte de Europa, donde en invierno sufren temperaturas muy bajas y necesitan tener varias horas encendida la calefacción, por lo que buscan realizar el menor consumo energético posible. Pero, ¿por qué es recomendable instalarlo en un país como España donde las temperaturas medias son más suaves? Desde Cuida Tu Casa te damos cinco buenos motivos:

 

Estética y confort

Entre sus puntos a favor destacan las ventajas estéticas y de confort, ya que la vivienda queda libre de radiadores y el calor se reparte de manera uniforme por toda la casa a la vez que se evitan los efectos de la convección del aire generados por otros sistemas.

 

Ahorro económico

Los suelos radiantes pueden suponer una gran inversión inicial, ya que la instalación de este sistema es mucho más cara que una calefacción normal debido a la labor de fontanería que conlleva. Sin embargo, en el medio y largo plazo se consigue un importante ahorro energético, ya que este sistema consume menos energía que uno convencional puesto que emite por toda la superficie del suelo y no sólo en un punto como los radiadores.

 

Eficiencia

Es un sistema que no requiere temperaturas tan elevadas como los radiadores, que necesitan el agua a 70ºC, mientras que el suelo radiante sólo la precisa a 40ºC para alcanzar la misma temperatura ambiental, casi la mitad, lo que también se traduce en un ahorro considerable de combustible.

 

suelo radiante

 

Higiene y salubridad

Entre las ventajas de los suelos radiantes también está la higiene. Para los alérgicos al polvo se trata de una opción idónea, ya que la baja velocidad con la que se mueve el aire caliente producido mediante el suelo radiante no revuelve el polvo. Además, el sistema no reseca el ambiente, gracias a que la distribución del calor es mucho más homogénea que en el caso de los radiadores, dado que es toda la superficie del suelo a la que emite el calor.

 

Polivalente

el sistema de superficie radiantes tiene la ventaja adicional de que no solamente puede actuar como calefacción, sino que en verano, cuando las temperaturas suben, puede utilizarse asimismo como ‘aire acondicionado’ para enfriar la vivienda. Así mismo también se pueden encontrar en vertical paredes radiantes para zonas específicas donde interese.

En definitiva, se trata de un sistema que aporta muchas ventajas. Al margen de las mencionadas, el suelo radiante libera las habitaciones de radiadores, ganando así espacio en el hogar y evitando el peligro de que si hay niños en casa estos se golpeen o quemen con ellos. No obstante, el hecho de que su instalación exija un mayor desembolso inicial puede ser una razón de peso para frenar la instalación de estos sistemas.

Pero hay que recordar que con el tiempo la inversión se amortizará y rentabilizará con creces, y que al tratarse de un sistema de alta eficiencia recibe subvenciones de las instituciones públicas. Además, no olvidemos que a la larga, lo barato puede salir caro.

Sandra Barañano. Directora Técnica de Cuida Tu Casa

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