19 junio 2018

Las hipotecas son, para la inmensa mayoría de compradores, la manera de poder financiar la compra de una vivienda.

Los requisitos básicos son conocidos: tener ahorrado un 20% del valor de la vivienda y otro 10% para hacer frente a los gastos, y que la mensualidad a pagar no supere el 35% de los ingresos de quienes la solicitan. Una vez pasada esta criba llega la hora de elegir entre hipotecas a tipo fijo o variable. ¿Cuál es más conveniente? ¿Cómo decidirse por una u otra? Os ofrecemos algunas claves.

 

Hipotecas fijas

En las hipotecas fijas se acuerda con la entidad bancaria un tipo fijo de interés durante la totalidad del préstamo, desde la primera hasta la última cuota. “Actualmente podemos encontrar tipos fijos a partir del 2,25%, aunque algunas entidades los ofrecen en torno al 3%. En algunos casos son negociables si nos comprometemos a algún tipo de vinculación con el banco, como la contratación de seguros, la domiciliación de la nómina, etcétera. Cada cual debe echar cuentas y ver qué es lo que más le interesa”, explica Laura Martínez, experta en hipotecas en iAhorro.

 

Hipotecas variables

En este caso, para calcular el tipo de interés, se toma como referencia el Euribor, al que se le añade un diferencial. “En este tipo de hipotecas, el primer año normalmente se marca un tipo fijo, que ahora mismo está entre el 1,20% y el 2%, y a partir de entonces será el Euribor más el 0,99%, aunque algunas entidades bajan este porcentaje hasta el 0,89% e incluso 0,85%”, indica Martínez.

El Euribor lleva más de dos años en negativo, lo que a efectos del cálculo del pago de intereses cuenta como cero. Es decir, solo se paga lo correspondiente al diferencial, por lo que estas primeras cuotas tienen un interés muy bajo, pero hay que tener en cuenta que puede subir en el futuro.  

 

Incertidumbre versus seguridad

El principal problema de las hipotecas a tipo variable es la incertidumbre. “Es bastante probable que el Euribor suba en los próximos meses. Si sube al 1%, por ejemplo, el tipo de las hipotecas variables que se están contratando actualmente quedaría en 1,99%, aún por debajo de los tipos fijos. Pero puede seguir subiendo más adelante, porque es difícil prever qué puede suceder en la economía en los próximos 20 o 30 años. Durante la crisis, el Euribor llegó al 5,35% en agosto de 2008. Es muy difícil que se vuelva a repetir esta situación, pero hay que tener en cuenta que si el Euribor sube, la cantidad mensual que se debe abonar se puede disparar”, clarifica la experta.

Por el contrario, las hipotecas a tipo fijo permiten saber desde el momento de la contratación cuánto se abonará mensualmente a lo largo de todo el periodo del préstamo, lo que permite tener la seguridad de que no habrá subidas imprevistas más adelante. “El tipo fijo ofrece una gran seguridad y muchísima tranquilidad”.

 

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Una hipoteca para cada momento vital

Las parejas jóvenes suelen decantarse más por las hipotecas de tipo variable. “Las personas que adquieren su primera vivienda y que llevan poco en el mercado laboral prevén que pueden tener mayores ingresos en el futuro y eligen tipos variables, ya que confían en poder hacer frente a futuras subidas”. Quienes optan por tipos fijos suelen ser personas más precavidas. “Es la opción de quienes han tenido algún problema durante la crisis, o gente más mayor o que tiene una segunda vivienda. Son quienes no quieren hacer negocio con su vivienda y prefieren tener claro desde el principio qué pagarán todos los meses”, añade Laura Martínez.

 

Más datos para comparar

Un estudio reciente de iAhorro permite comparar los efectos del Euribor si en los próximos 20 años se volviera a comportar como en los 20 últimos. “Hemos concluido que una hipoteca a tipo fijo a 20 años con un 2,35% de interés sería menos interesante que una de tipo variable. A 30 años, una fija debería tener un interés inferior al 3,1% para ser más ventajosa. Aunque durante algunos años los tipos variables hayan sido muy altos, a la larga se compensan con los que son muy bajos”, concluye la especialista en hipotecas.

En cualquier caso, los expertos aconsejan no afrontar esta decisión con una idea preconcebida y analizar el caso concreto según los intereses que ofrezcan las entidades bancarias en cada momento. Utilizar simuladores de cálculo en función de la duración y el tipo de interés de la hipoteca puede ser una gran ayuda.

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