Las piscinas naturales más raras de nuestra geografía

Recorremos cinco piscinas naturales en las que disfrutar de un verano diferente

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Aunque a todos nos encantaría disponer de una casa con piscina, lo cierto es que piscina y jardín encarecen el precio de la vivienda, con lo que este verano son muchos los españoles que se dirigen a la costa. Pero si no puedes recorrer los casi 8.000 kilómetros de costa de nuestro país, no pasa nada. Repartidas por nuestra geografía se encuentran verdaderas joyas de la naturaleza en las que poder refrescarte este verano.

¿Una playa de interior?, ¿un jacuzzi en medio del río? Suena raro, pero son algunas de las piscinas naturales que se encuentran escondidas a plena vista.

A continuación, os mostramos una pequeña selección de cinco curiosas piscinas naturales que no todo el mundo conoce y que merecen la pena visitar:

  1. La Fajana en La Palma
  2. Chorreras del Cabriel, Cuenca
  3. La Fontcalda, Tarragona
  4. Gulpiyuri, Asturias
  5. Los Charcones del Janubio, Lanzarote

Sin olvidamos de las grandes ciudades, pues también existen piscinas naturales cerca de Madrid y Barcelona. No te pierdas las curiosidades sobre cada una de estas localizaciones, que puedes visualizar en este vídeo:

1. La Fajana, piscina natural en La Palma

Nos vamos hasta la Isla de La Palma en Canarias para encontrar estas increíbles piscinas naturales. Situadas en la zona noroeste de la isla, más concretamente en Barlovento, son una atracción para turistas y lugareños.

Formadas por tres charcas diferentes, se encuentran protegidas del oleaje de la zona y se han creado una serie de pasarelas para poder circular entre ellas.

Las aguas tranquilas y cristalinas, la zona de solárium, el aparcamiento y los restaurantes cercanos, convierten a estas piscinas naturales en el lugar perfecto en el que pasar un agradable día en familia o con amigos.

2. Chorreras del Cabriel, Cuenca

Las aguas color turquesa de las Chorreras del Cabriel cautivan a todo aquel que las visita. Se encuentran situadas entre los municipios de Enguídanos y Villora en la provincia de Cuenca y están consideradas como uno de los parajes naturales más espectaculares de Castilla-La Mancha. 

La zona fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2019. Además de disfrutar de saltos de agua, pozas y cascadas, en las Chorreras de Cabriel se pueden practicar senderismo y observación de aves.

Para visitar esta zona es necesario apuntarse, ya que con los años han ido regulando y restringiendo las visitas para que así la zona no sufra las consecuencias de una afluencia masiva.

3. La Fontcalda, una cálida piscina natural en Tarragona

Es el lugar perfecto para los frioleros que no son capaces de meterse en el mar. La Fontcalda es una piscina de interior con aguas termales que rondan los 28º C durante todo el año.

A su paso por el Santuario de la Fontcalda, el río Canaletes se estrecha formando pozas y piscinas naturales que atraen durante todo el año a cientos de visitantes.

Además de sus aguas, este paraje natural es un lugar perfecto para disfrutar con toda la familia ya que en las inmediaciones se puede encontrar un merendero con barbacoas, un restaurante y, como no, el Santuario.

4. Gulpiyuri, la joya oculta de Asturias

Declarada Monumento Natural, Gulpiyuri es una pintoresca playa de interior desde la que no se puede ver el mar. Suena raro, ¿verdad? La razón es que el mar se cuela por las grietas de los acantilados y forma esta pequeña piscina natural de apenas 40 metros de longitud, por lo que se recomienda no acudir en temporada alta.

Otro punto que se debe tener en cuenta para visitar esta playa es la marea. En temporada de mareas vivas, cuando está alta, la playa se queda sin apenas arena; lo que contrasta con la marea baja en la que, prácticamente, desaparece toda el agua.

Situada en el concejo de Llanes, Gulpiyuri no cuenta con ningún tipo de servicio y su acceso se realiza a través de un camino agrícola, lo que la convierte en una joya escondida de nuestra geografía.

5. Los Charcones del Janubio, Lanzarote

En Playa Blanca al noroeste del Faro de Pechiguera nos encontramos con dos kilómetros de piscinas naturales que se han ido formando con el paso de los años y debido al fuerte oleaje del Atlántico y la acción volcánica de la zona.

De todas las formaciones, las mejores y más recomendables se encuentran junto a las ruinas de un antiguo hotel. Estas se encuentran más protegidas del viento, por lo que el oleaje no es tan fuerte en esta zona como en otras.

Se recomienda el baño en las piscinas más alejadas del mar y, siempre y cuando, el oleaje lo permita e ir con escarpines, ya que la zona es bastante escarpada -no está especialmente indicada para visitar con niños-.

Estos son solo 5 ejemplos de zonas naturales en las que poder disfrutar el verano sin necesidad de acudir a la playa. ¿Vas a conocer alguna estos meses?

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