¿Es tu casa poliamorosa? La nueva forma de diseñar una vivienda que se adapta a tu vida

¿Y si tu casa pudiera enamorarse de cada nueva etapa de tu vida?

Roser Vendrell
Roser Vendrell Periodista especializada en lifestyle

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  • Una casa poliamorosa es una vivienda concebida como un ecosistema dinámico donde conviven armónicamente personas, animales, plantas, objetos y tecnología.
  • El arquitecto Carlo Ratti desarrolla este concepto en el diario Financial Times y en el especial The Polyamorous Home de la revista Interni, publicado en mayo de 2026.
  • La clave del diseño arquitectónico radica en crear espacios adaptables a nuevos habitantes y usos dinámicos, superando el modelo de viviendas rígidas.

¿Tu casa podría enamorarse de alguien más? No hablamos de parejas, sino de una vivienda capaz de adaptarse a personas, mascotas, plantas, tecnología y nuevas formas de vivir. El arquitecto Carlo Ratti ha bautizado esta idea como “casa poliamorosa” y plantea que quizá llevamos décadas diseñando hogares demasiado rígidos. En Fotocasa te explicamos en qué consiste esta nueva forma de entender la vivienda y por qué puede cambiar el futuro del interiorismo.

¿Qué es una casa poliamorosa y por qué habla de cómo vivimos hoy?

Una casa poliamorosa es, en la propuesta de Carlo Ratti, una vivienda concebida como un ecosistema abierto y cambiante. En ella conviven personas, animales, plantas, objetos, tecnología y otros elementos que forman parte de nuestra vida cotidiana.

El arquitecto explica esta idea en su artículo Our homes need to become polyamorous, publicado en Financial Times el 14 de septiembre de 2026. Ratti sostiene que los hogares están cambiando y que la arquitectura debe evolucionar con ellos.

La misma reflexión protagoniza The Polyamorous Home, el tema que Ratti desarrolló como Guest Editor del número de mayo de 2026 de la revista Interni. La publicación define esta casa como un ecosistema relacional en el que los vínculos ya no se limitan a la familia tradicional, sino que incorporan relaciones sociales, objetos, animales y naturaleza.

La pregunta, por tanto, es bastante más interesante que el provocador titular: ¿están nuestras casas preparadas para todas las formas de vida que realmente contienen?

¿Por qué la casa tradicional ya no representa todas las formas de vivir?

Porque el modelo de hogar ha dejado de ser tan previsible como la distribución de muchas viviendas. Y son precisamente algunos de los nuevos habitantes que han cambiado nuestra relación con el hogar.

La “casa poliamorosa” amplía el concepto de convivencia para incluir bacterias, plantas, insectos, animales, personas y robots

En su artículo de Financial Times, Ratti señala que en Reino Unido el 29,5% de los hogares estaba formado por una sola persona en 2024, mientras que también están creciendo las fórmulas multigeneracionales.

A esto se suman mascotas, plantas y tecnología. El propio Ratti cita que el 71% de los hogares estadounidenses tenía al menos una mascota y describe cómo Alexa, ChatGPT, Gemini y los robots domésticos están entrando también en el ecosistema cotidiano. Así pues, la casa ya no alberga solamente una familia: alberga un ecosistema.

Por eso, una casa poliamorosa no significa necesariamente tener más metros cuadrados. Significa que esos metros puedan asumir más de una vida y más de un uso.

¿Cómo se diseña una casa poliamorosa?

Diseñar una casa poliamorosa significa reducir la rigidez de las estancias y dejar espacio para que aparezca lo inesperado.

Ratti resume su propuesta arquitectónica en tres reglas: dejar espacio para lo inesperado, derribar fronteras y aprender a cultivar la convivencia. Llevado al interiorismo cotidiano, esto puede traducirse en decisiones muy concretas.

¿Qué características debe tener una vivienda flexible?

  1. Habitaciones versátiles. Una habitación no debería quedar vinculada para siempre a un único usuario.
  2. Muebles transformables. Sofás modulares, mesas extensibles o camas abatibles permiten modificar el espacio.
  3. Almacenaje adaptable. Los sistemas modulares pueden evolucionar cuando cambian nuestras necesidades.
  4. Espacios sin función cerrada. Una galería, un distribuidor amplio o un rincón del salón pueden adquirir nuevos usos.
  5. Instalaciones preparadas. Más enchufes, buena conectividad y una iluminación flexible facilitan futuras transformaciones.

¿Cómo derribar fronteras dentro de una vivienda?

Una casa poliamorosa también cuestiona la separación rígida entre estancias y usos. No significa necesariamente eliminar paredes, sino evitar que cada espacio quede condenado a una única función.

Una cocina puede incorporar una zona de trabajo; un dormitorio puede transformarse en habitación de invitados y despacho; y un salón puede acoger distintas actividades a lo largo del día. La clave es diseñar conexiones y espacios capaces de asumir más de un uso.

¿Cómo cultivar la convivencia en una casa poliamorosa?

Habitante Necesidad Solución
Personas Flexibilidad Estancias versátiles
Mascotas Movimiento Zonas adaptadas
Plantas Luz Ubicaciones flexibles
Tecnología Conectividad Instalaciones preparadas

Como muestra la tabla, la casa poliamorosa no plantea únicamente quién vive en ella, sino cómo puede convivir todo aquello que forma parte de la experiencia doméstica.

¿Qué tienen que ver las mascotas, las plantas y la tecnología con la casa poliamorosa?

Ratti describe una vivienda en la que las plantas dejan de ser simples elementos decorativos, las mascotas adquieren un papel central y los dispositivos tecnológicos pasan de ser objetos a convertirse en una presencia cotidiana. También introduce robots domésticos y asistentes de inteligencia artificial dentro de esta nueva convivencia.

Interni amplía todavía más la mirada y organiza los contenidos de su especial alrededor de categorías como bacterias, plantas, insectos, animales, personas y robots. La revista plantea así la vivienda como un ecosistema en el que las fronteras entre lo humano y lo no humano son cada vez menos rígidas.

El 60% de los jóvenes estadounidenses encuestados considera que “las mascotas son los nuevos hijos y las plantas, las nuevas mascotas”, recoge Ratti

La idea puede resultar provocadora, pero tiene una consecuencia muy práctica para el interiorismo: si nuestras vidas cambian, la vivienda también debería poder hacerlo.

¿Es la casa poliamorosa la vivienda del futuro?

Más que un estilo decorativo, la casa poliamorosa es una manera diferente de pensar el diseño doméstico.

Ratti contrapone esta visión a la idea moderna de la vivienda como una “máquina para habitar”. Frente a una casa concebida para controlar y separar, propone otra más abierta, capaz de acoger relaciones, usos y formas de vida cambiantes.

Eso no significa renunciar al orden. Al contrario: el propio Ratti habla de organizar la coexistencia y de cultivar el espacio como se cultiva un jardín.

La gran lección para el interiorismo es sencilla: una vivienda bien diseñada no debería obligarnos a mantener para siempre el mismo modo de vivir.

Así que sí: tu casa puede ser poliamorosa. No porque mantenga muchas relaciones sentimentales, sino porque puede acoger nuevas personas, mascotas, plantas, tecnologías, rutinas y etapas sin dejar de funcionar.

Y la pregunta para terminar no puede ser otra: ¿tu casa es poliamorosa? o ¿esta visión puede cambiar tu criterio a la hora de buscar casa?

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