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Para llevar a cabo una amplia variedad de actividades económicas y diversos servicios, no dudamos en contratar a profesionales para que se ocupen de los mismos, sobre todo si se trata de una inversión, y así entran en juego abogados, peritos, asesores fiscales o financieros que contratamos sin dudar un minuto, para que nos guíen y aseguren nuestras inversiones o pequeños negocios.

Lo más curioso resulta cuando miles de particulares que tienen un patrimonio de 200.000 o 300.000 euros, en mayor o menor cuantía, es decir, una vivienda en propiedad, se lanzan al ruedo, sin dudar un instante, a alquilar por su cuenta la vivienda. Ya, cuando las cornadas son de gravedad, en forma de impagos y destrozos, vienen al burladero a buscar la seguridad, que antes no pensaron con detenimiento, y que ahora ven con claridad. Este es el momento en el que los profesionales nos encargamos de la gestión integral de la vivienda en alquiler, precisamente para evitar problemas, y que el alquiler no se transforme en una corrida de toros, donde el propietario sea el torero y el inquilino el toro, o viceversa.

Gestión del alquiler: ¿privada o profesional?

El mero hecho de alquilar, o sea, de ceder la posesión de una propiedad a un tercero que no se conoce, ya implica un cierto riesgo, en el supuesto de que ese tercero no pague las rentas, que haya serios destrozos en la misma, o que no se vaya de la vivienda arrendada a su vencimiento.

alquilar una vivienda de manera segura

La gestión de un alquiler se puede hacer de dos formas, de forma privada o de forma profesional. La gestión privada o particular del alquiler es una gestión que está más expuesta a los riesgos del incumplimiento, porque los particulares no son profesionales de la gestión y porque carecen de los medios necesarios para filtrar a los inquilinos; debido a ello su intervención suele producir en muchas ocasiones un choque de intereses con los inquilinos, que incluso, en algunas ocasiones suele desembocar en conflictos más graves, en algunos casos hasta de orden penal, desembocando en amenazas, coacciones, insultos o peleas.

Teniendo en cuenta lo anterior, parece mejor alternativa, la gestión profesional de los alquileres, dado que un equipo de profesionales experimentados, es el que se va a encargar de elegir a los inquilinos mas solventes, y de aplicar toda su experiencia en la gestión y en el trato con los inquilinos, con el fin de que el alquiler no sea una fuente constante de problemas y de disputas.

Ahora bien, para involucrar mas al gestor profesional en el cometido de su trabajo, convendría que asumiera personalmente los resultados de una mala gestión respondiendo por ello, de esta manera conseguiríamos que el profesional pusiera todos los medios a su alcance para lograr la mejor gestión posible para no tener que responder personalmente de esa mala gestión.

La intervención de un gestor profesional en los alquileres puede reducir en un 95% el riesgo de incumplimiento; además, sin necesidad de que los arrendadores tengan que contratar un seguro de impago de rentas, porque las Compañías que ofertan estos seguros de impagos no se encargan de la gestión de los alquileres, que es la parte más complicada del alquiler y la que produce más quebraderos de cabeza a los arrendadores, porque tienen que relacionarse con unos inquilinos que tienen intereses totalmente opuestos a los suyos, y cuyo resultado suele desembocar en incumplimientos contractuales. Por ello, sin ninguna duda, en el arrendamiento de viviendas, mejor opción que un seguro, suele ser la contratación de un servicio profesional que se ocupe de la gestión integral del alquiler y garantice a los propietarios el pago de las rentas de los inquilinos que haya seleccionado.