El banco me ha denegado una subrogación de hipoteca: ¿Puede hacerlo? ¿Es habitual?

Los bancos no están obligados a aceptar una subrogación y, en muchos casos, prefieren que el cliente cancele su hipoteca y firme un nuevo préstamo, una opción que suele resultar más cara para el consumidor.

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La subrogación de hipoteca, es decir, cambiar el préstamo hipotecario de un banco a otro para mejorar las condiciones, es una de las opciones más buscadas por los hipotecados en un contexto de tipos de interés elevados. Sin embargo, no siempre es un camino sencillo: muchas solicitudes son rechazadas y, en otros casos, el banco propone alternativas menos ventajosas para el cliente.

Ante esta situación surgen muchas dudas: ¿puede el banco denegar una subrogación?, ¿es algo habitual?, ¿qué opciones le quedan al consumidor? Según explica Laura Martínez, directora de Comunicación y portavoz del comparador y asesor hipotecario iAhorro, la respuesta es clara: «Sí, el banco puede denegar una subrogación y es algo bastante habitual. No se trata de un derecho del cliente, sino de una operación que la entidad estudia como si fuera una hipoteca nueva».

¿Por qué el banco rechaza una subrogación?

Aunque la ley permite al cliente solicitar una subrogación, la entidad no está obligada a aceptarla. «El banco analiza el perfil del cliente, su nivel de ingresos, estabilidad laboral, endeudamiento actual y el valor de la vivienda. Si el perfil no encaja en sus criterios de riesgo, puede rechazar la operación», señala Martínez.

"Si el perfil no encaja en sus criterios de riesgo, puede rechazar la operación"

Además, el contexto económico influye de forma directa. En momentos de mayor incertidumbre o con políticas de crédito más restrictivas, las entidades tienden a ser más conservadoras. «Ahora mismo los bancos son más selectivos y priorizan operaciones muy rentables o perfiles de nuevos clientes con una solvencia estable, cuanto más elevada mejor», añade la portavoz de iAhorro.

Subrogación vs. cancelación y nueva hipoteca

Más allá del rechazo directo, desde iAhorro detectan otra realidad cada vez más frecuente: muchas entidades prefieren que el cliente cancele su hipoteca actual y contrate una nueva, en lugar de aceptar una subrogación. «A los bancos, en la mayoría de los casos, les resulta más interesante una cancelación y apertura de un nuevo préstamo que una subrogación, porque les permite aplicar sus condiciones actuales desde cero», explica Laura Martínez.

El problema es que esta opción suele ser más costosa para el cliente. Por un lado, mientras que la subrogación tiene gastos limitados, la cancelación y nueva hipoteca implica asumir costes como la comisión de cancelación, una nueva tasación, gastos notariales y registrales. La diferencia puede rondar los 1.000 o 1.500 euros entre una fórmula y otra.

La diferencia puede rondar los 1.000 o 1.500 euros entre una fórmula y otra

Además, con la cancelación y apertura de nuevo préstamo, el cliente empieza de nuevo a pagar su hipoteca como si fuera una nueva (que en realidad lo es) y, por tanto, empezará de cero a pagar los intereses; mientras que con la subrogación se mantienen las condiciones del préstamo inicial y, si ya está en el tramo en el que se pagan menos intereses que capital, se mantendrá de esa misma manera.

«Muchas veces el cliente consigue una mejora en el tipo de interés, pero a cambio tiene que asumir varios miles de euros en gastos adicionales. Por eso es fundamental hacer números y no quedarse solo con la rebaja de la cuota», advierte la portavoz de iAhorro.

¿Es habitual que ocurra?

Desde iAhorro confirman que esta práctica es común. «Vemos con frecuencia clientes a los que se les niega la subrogación, pero se les ofrece sin problema una hipoteca nueva. No es casualidad, responde a una estrategia comercial de las entidades«, apunta su directora de Comunicación, que añade que eso no significa que no existan opciones: «Cada banco tiene criterios distintos. Que una entidad no quiera una subrogación no implica que otra no esté dispuesta a asumirla en buenas condiciones».

"Vemos con frecuencia clientes a los que se les niega la subrogación, pero se les ofrece sin problema una hipoteca nueva"

¿Qué puede hacer el cliente? Ante una denegación o una propuesta poco favorable, lo más recomendable es analizar todas las alternativas antes de tomar una decisión. «Es importante comparar bien y entender el coste total de la operación. A veces una subrogación con un pequeño ahorro mensual es mejor que una nueva hipoteca con muchos gastos iniciales», concluye Laura Martínez.

En definitiva, que un banco deniegue una subrogación es legal y relativamente habitual. Además, muchas entidades prefieren que el cliente cancele su hipoteca y firme un nuevo préstamo, una opción que suele encarecer el proceso. La clave está en informarse, comparar y valorar el impacto real de cada alternativa en el bolsillo del consumidor.

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