Dejamos 2025 atrás como un año marcado por el debate en torno a la cuestión de la vivienda. No en vano, este problema ha ido escalando hasta la primera posición entre las preocupaciones de los españoles a lo largo del año. Así lo confirman diferentes fuentes como Eurostat o el CIS en las encuestas periódicas que realizan. Las dificultades que enfrentan la mayoría de familias para acceder a un hogar, tanto a través de la compra como del alquiler, amenazan con empañar el buen desempeño del país en otros indicadores económicos como el crecimiento del PIB o la creación de empleo.
En el ámbito del alquiler, 2025 cierra como un año de récord en lo que se refiere al precio medio por arrendar un inmueble. En doce provincias, esta opción cuesta ya más de mil euros de media, con lugares como Barcelona, Baleares y Madrid a la cabeza. Sin embargo, el encarecimiento de los alquileres es un fenómeno que va más allá de las grandes ciudades y los principales centros económicos, y que ya afecta de forma generalizada a todo el país.
No debe sorprendernos. Desde el Observatorio del Alquiler llevamos tiempo advirtiendo de las crecientes tensiones en el mercado. El desequilibrio entre la oferta y la demanda cada vez es más acusado. El aumento de la población y la imposibilidad de muchas personas de adquirir una casa en propiedad ha disparado la demanda de vivienda en alquiler en los últimos años, especialmente desde el final de la pandemia de coronavirus.





