Cómo obtener financiación para tu segunda residencia

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¿Te gustaría tener un apartamento cerca de la playa o una casa de campo a la que poder ir los fines de semana a desconectar o durante las vacaciones?

Si estás pensando en comprar una segunda residencia y necesitas financiación para hacerlo presta mucha atención porque a continuación te contamos cuáles son las características de las hipotecas para este tipo de inmuebles y quién puede acceder a ellas.

 

¿En qué se caracterizan las hipotecas para una segunda residencia?

Desde el inicio de la pandemia y las restricciones de movilidad a las que estuvimos sometidos durante meses, los españoles damos mucha más importancia a disponer de una segunda residencia. De hecho, actualmente uno de cada cuatro tiene una y se espera que en los próximos meses estas cifras vayan en aumento.

Uno de cada cuatro españoles tiene una segunda residencia y se espera que en los próximos meses estas cifras vayan en aumento

Sin embargo, la mayoría no dispone de los ahorros suficientes para poder pagarla íntegramente, por lo ha tenido o tendrá que pedir una hipoteca. Aunque se trata de un trámite común en nuestro país, los préstamos hipotecarios destinados a pagar segundas residencias tienen unas características un tanto distintas a los tradicionales. Te contamos cuáles son.

Los requisitos para obtener crédito hipotecario para financiar una segunda residencia son más estrictos que los del resto de hipotecas. Y es que  los bancos entienden que, al no tratarse de una vivienda habitual, no se considera una prioridad, por lo que no ofrecen tantas facilidades. De hecho, como ya hemos comentado, las segundas residencias suelen adquirirse con fines vacacionales o como inversión.

Los requisitos para obtener crédito hipotecario para financiar una segunda residencia son más estrictos que los del resto de hipotecas

La cantidad concedida en las hipotecas para una segunda residencia es inferior

En el caso de las hipotecas destinadas al pago de una segunda residencia, los bancos suelen conceder entre el 60% y el 75% del valor de la vivienda, mientras que en las tradicionales suele ser de hasta el 80%.

 

Para comprar una segunda residencia necesitaremos disponer de más ahorros

Dado que, como acabamos de comentar, en la mayoría de los casos el banco nos concederá el 60% del valor de la vivienda, necesitaremos más ahorros para pagar la entrada del inmueble. En total, el 40% de su valor, más un 10% más, para sufragar los gastos de formalización de la hipoteca.

 

El plazo para devolver el dinero de una hipoteca para una segunda residencia es menor

Las hipotecas destinadas a pagar una vivienda habitual pueden devolverse en 30 o, incluso, 40 años, mientras que aquellas destinadas a financiar una segunda residencia tiene que abonarse en un plazo máximo de 25 años.

 

La cuotas de una hipoteca para una segunda residencia son más elevadas

Dado que tendremos menos tiempo para devolver el importe que nos ha dejado el banco, las cuotas también serán más elevadas. Además, la mayoría de bancos también aplican un interés más alto a la hora de financiar una segunda residencia.

¿Qué condiciones debemos cumplir para acceder a una hipoteca para una segunda residencia?

Como hemos visto, que nos concedan una hipoteca para financiar una segunda residencia es más complicado que acceder a una tradicional. Y es que las entidades bancarias suelen poner más impedimentos, dado que para ellas supone un riesgo más elevado.

Debemos tener en cuenta que, en el caso de que hubiera problemas económicos en el núcleo familiar, es más probable que se dejen de pagar las cuotas de la hipoteca para una segunda residencia. Por este motivo, los bancos imponen condiciones más estrictas.

Los bancos suelen ser poner más impedimentos al conceder hipotecas para segundas residencias, dado que para ellos supone un mayor riesgo

Así, para acceder a una hipoteca de este tipo, necesitaremos demostrar que tenemos estabilidad y solvencia económica y que disponemos de los ahorros suficientes para pagar la entrada más los gastos de formalización.

Cabe recordar que el dinero que destinemos a pagar nuestras hipotecas (de la primera vivienda habitual, en caso de tenerla, y la de la segunda residencia) no debería superar el 35% o el 40% de los ingresos mensuales netos de todos los titulares.

El dinero destinado a pagar nuestras hipotecas no debería superar el 35% o el 40% de los ingresos mensuales netos de todos los titulares

En cualquier caso, si nuestra vivienda habitual está hipotecada, podemos hablar con nuestro banco para pedir una ampliación de capital y pagar una sola cuota, aunque, al solicitar más dinero, ésta sería más elevada. Además, puede que algunas condiciones de la hipoteca varíen.

Como hemos visto, sí que es posible disponer de una hipoteca para financiar una segunda residencia aunque sus condiciones serán más estrictas que las de los préstamos hipotecarios tradicionales.

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