Los niveles socioeconómicos medio-bajo y bajo han ganado protagonismo en la demanda de vivienda de alquiler: el 16% se sitúa en este escalón frente al 14% de un año antes. Y, por el contrario, se ha reducido la presencia de demandantes de nivel socioeconómico alto y medio alto, aunque sigue siendo mayoritario: del 49% en 2020 ha pasado al 45% en 2021. Son algunas de las principales conclusiones que se desprenden del informe “Experiencia en alquiler en 2021” realizado por el portal inmobiliario Fotocasa.
Es una variante relevante que ha de relacionarse con el aumento generalizado de la demanda: si hay más personas participando es lógico que tengan más peso quienes han regresado al mercado después de haber sido expulsados por las subidas de precio de los años precedentes.
“La desigualdad entre los dos ejes fundamentales del mercado del alquiler no es positiva, en el momento en el que es una desigualdad obligada y si dificulta la conversión de arrendatario a arrendador. Entra dentro de la normalidad que los propietarios tengan mayor edad que los inquilinos, ya que por cuestiones de ciclo vital el alquiler suele ser la primera opción habitacional a la que se accede tras la emancipación de los jóvenes. Sin embargo, las diferencias socioeconómicas que se mantienen en el tiempo, derivadas de impedimentos económicos y situaciones laborales precarias, hacen que los inquilinos mantengan la posición de arrendatarios más tiempo del que querrían. Gracias a nuestros estudios de Fotocasa Research, sabemos que tienen un interés creciente por convertirse en propietarios, por lo que se percibe una gran frustración al observar que aumentan los inquilinos con bajos ingresos”, explica María Matos, directora de Estudios y Portavoz de Fotocasa.
Perfiles demográficos
Si quisiéramos hacer un retrato tipo de los particulares mayores de 18 años que han alquilado o intentado alquilar una vivienda para residir en ella durante el último año, habría que hablar de una mujer de 38 años, de clase media alta y que vive con su pareja.
Entre los inquilinos —entendiendo como tales a quienes han alquilado o intentado alquilar vivienda en los últimos doce meses— hay un 58% de mujeres frente al 42% de hombres. La preponderancia femenina en la demanda de arrendamiento es una constante del mercado, que es más acentuada en los segmentos de edad más jóvenes (hasta los 34 años), tiende a equipararse en los medios (entre 35 y 54 años) y se invierte en los más mayores (de 55 a 75 años), donde son mayoría los hombres. Las mujeres alquilan más cuando son jóvenes; los hombres lo hacen en mayor medida en su madurez.





