Esta semana el Banco de España (BdE) dio a conocer los datos que confirman que hay más de 300.000 créditos en mora y 200.000 en ejecución hipotecaria. Estas familias, sumadas a las 300.000 que ya han perdido su vivienda, dan lugar a más de 800.000 casos en España de hipotecas que no han podido ser pagadas, según la Asociación de Afectados por Embargos y Subastas (AFES).
Otro dato del informe del BdE confirma, una vez más, que el verdadero drama que se produce cuando se pierde la vivienda es la permanencia de la deuda sobre la hipoteca. “La mayoría de las familias se van de su hogar antes de que venga nadie a echarlas, y lo hacen porque, o bien son acogidos por familiares y amigos, o bien ya se han alquilado otra vivienda a la que poder trasladarse”, afirma Carlos Baños, presidente de la asociación.
Otro de los aspectos que no recoge el informe del Banco de España, según la AFES, es el rotundo fracaso del Fondo Social de Viviendas. “No se tenían que haber buscado viviendas, éstas sobran; se tendría que haber buscado a las familias que son susceptibles de obtener un hogar a través de una iniciativa como ésta. En muchas ocasiones son las propias entidades las que ofrecen un alquiler social en las daciones en pago”, asegura Baños.
Respecto a las daciones en pago, el BdE afirma que solo se alcanzó en una de cada tres ejecuciones (33%), un 5% menos que en 2012. Según la asociación, la explicación de esta bajada se debe al rescate financiero de algunas entidades ese año, que trasladaron sus activos dañados a la Sareb con el fin de que dejaran de perjudicar sus balances. Esto motivó que Bankia, principalmente, aceptara miles de daciones en pago respecto de sus créditos impagados, pues las viviendas recogidas se transferirían al “banco malo”, muchas veces a un precio superior al de mercado y con un ahorro de costes respecto a los procedimientos de ejecución hipotecaria.
Por esto mismo, AFES afirma que las medidas destinadas a proteger a los deudores hipotecarios han causado dos efectos: por un lado, ha hecho que unas cuantas miles de familias puedan quedarse en sus hogares hasta el año 2015, y por otro, han causado un efecto de relajación frente al miedo a dejar de pagar los créditos.
“Las medidas de carácter voluntario expuestas en la nueva legislación están sometidas a un tamiz tan fino en función de quién las lea, que permiten a los acreedores no aplicarlas salvo en muy contados casos; sólo los que se pueden acoger a la moratoria son vistos con buenos ojos por la banca, dado que no les recorta el montante de las deudas que mantienen los ciudadanos y tan sólo retrasa la adjudicación de unos inmuebles que tienen una difícil salida en el actual mercado inmobiliario”, explica Baños.
Como solución, AFES apuesta por la mediación como modelo de resolución, intentando explicar a las partes que una ejecución hipotecaria no conviene a ninguna de ellas, buscando acciones que todos pueden emprender para sumar en la búsqueda de una alternativa que, si bien no va a solucionar el origen del impago, si va a dejar en mejor situación a los deudores y a los acreedores.






Es lo mismo de siempre,donde se solicitan estas viviendas,es para los qe tienen ingresos,dicho de otra forma para los amigos y pagar fabores de los politicos!!!!