Los inversores nacionales tendrán mayor presencia que los extranjeros en el sector inmobiliario español durante al menos el primer trimestre del año por su menor aversión al riesgo frente a una situación de incertidumbre política, según un informe de Cushman & Wakefield.
«La incertidumbre política en España percibida por los inversores extranjeros no preocupa tanto a los inversores locales que tienen menor aversión al riesgo provocado por la situación de incertidumbre del país», argumenta la consultora inmobiliaria.
El informe hace esta previsión después de constatar que el sector inmobiliario español alcanzó en 2015 hasta 10.300 millones de euros de inversión, cantidad sólo superada por los 10.800 millones de 2007.
Por trimestres, sólo en el último del pasado año se invirtieron en el ‘ladrillo’ español unos 3.800 millones de euros, muy por encima de la media trimestral de los últimos años, con un crecimiento del 61% respecto al trimestre anterior y un 33% en relación al mismo trimestre del 2014.
De esta actividad, el peso de los inversores nacionales ya alcanzó el 60% del volumen total, frente al 40% de 2014, y su participación por número de transacciones incluso alcanzó el 65%. No obstante, las sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria (socimi) españolas son consideradas inversor nacional, aunque la mayoría de su capital proviene del extranjero.





