Comprar o heredar una finca rústica puede ser una gran ilusión. Sin embargo, muchos propietarios descubren tarde que algo aparentemente sencillo, saber exactamente dónde empiezan y terminan los límites de su terreno, puede convertirse en un problema serio.
Las discrepancias en los linderos son una de las causas más frecuentes de conflictos entre vecinos en zonas rurales, y un problema en el momento de vender o hipotecar una finca. En muchos casos se trata simplemente de errores históricos en las escrituras o en el Registro. En otros, la situación puede ser más delicada: desplazamientos intencionados de linderos que con el paso de los años, terminan reduciendo la superficie real de una parcela.
Cuando surgen estas dudas o conflictos, existe una herramienta poco conocida pero muy eficaz: la fotografía aérea histórica, capaz de mostrar cómo era realmente una finca décadas atrás y dónde se encontraban sus límites originales.
Cuando la superficie real no coincide con la escritura
Uno de los casos más habituales aparece cuando un propietario decide vender su finca, o cuando alguien adquiere una parcela, y descubre que los metros que figuran en catastro, en la escritura o en el registro no coinciden con la superficie real sobre el terreno.
Este problema es bastante frecuente en fincas antiguas. Durante décadas las escrituras describían los linderos de forma aproximada, indicando únicamente la superficie total, que en muchos era inexacta, y el nombre de los colindantes.










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