En la planta principal, la vivienda se organiza alrededor de una zona social abierta que integra cocina de diseño, comedor y salón con chimenea. Es el tipo de estancia que, en clave boutique, puede convertirse en el escenario de desayunos lentos, cenas de autor, talleres de gastronomía local o pequeños encuentros privados. A esto se suma un detalle muy relevante para la categoría y la accesibilidad: un dormitorio con baño en suite adaptado a normativa, que amplía el público potencial y refuerza el enfoque inclusivo del proyecto desde el primer día.

Fuente: Market Inmobiliaria

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En la primera planta, La Cecilia consolida su carácter “hotelero” con tres dormitorios exteriores, cada uno con baño en suite, una fórmula perfecta para el concepto de lujo rural actual: privacidad, amplitud y sensación de exclusividad. La planta incluye además una estancia extra, fácilmente convertible en otro dormitorio, sala de estar privada, despacho, sala multiusos o incluso espacio para el personal, según el modelo de explotación.

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Y luego está ese ingrediente que, bien trabajado, se convierte en firma de marca: la buhardilla diáfana. Un espacio con potencial para crear la “experiencia estrella”: una sala wellness (yoga, masajes, rituales), una biblioteca tranquila, una zona de catas o un salón de lectura con música suave. Se completa con una suite principal que suma un gesto muy premium: baño con ducha y bañera, pensado para quedarse un poco más.

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15.300 m² de parcela: el lujo de tener tu propio mundo
La finca cuenta con 15.300 m² descritos como un “oasis natural”, con jardines y olivar. Esto significa tardes al sol entre árboles, rincones de descanso, caminos propios para pasear sin prisa. En clave hotelera, significa algo todavía más importante: espacio para construir una propuesta de valor.

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Aquí el “slow luxury” se vuelve tangible: un desayuno largo con producto local, una cata al atardecer, rutas suaves, sesiones al aire libre, fotografía, bienestar, y esa sensación difícil de comprar en destinos masificados: privacidad real. Además, la ubicación combina retiro y practicidad. La propiedad está a pocos minutos en coche de servicios, cerca de Cocentaina y Alcoy, lo que facilita logística, proveedores y oferta complementaria (cultura, restauración, actividades).
Eficiencia, privacidad y confort moderno
Para posicionar un alojamiento en una gama alta es imprescindible ofrecer grandes prestaciones. Esta masía incorpora climatización por AirZone por estancias y con domótica, un plus tanto para el confort diario como para la gestión eficiente, si se convierte en alojamiento rural de lujo. El proyecto también incluye un proyecto de iluminación muy cuidado y acabados de calidad, reforzando una experiencia coherente.
Una oportunidad para el inversor: del activo residencial al “hotel con alma”
Propiedades como esta encajan especialmente bien en un modelo de negocio en crecimiento: alojamientos rurales de lujo de baja densidad (pocas suites, experiencia muy cuidada, alta tarifa media). La Cecilia ya ofrece una base sólida por tres razones:
- La distribución es perfecta para convertirse en hotel: varias habitaciones con baño en suite, zonas comunes amplias y espacios convertibles.
- Terreno adaptado para crear producto: el exterior aporta esa diferenciación que sostiene el alojamiento premium en un entorno natural.
- Prestaciones que reducen fricción: accesibilidad, control por estancias y eficiencia energética ayudan a elevar categoría y a operar con más confort.
El resultado es un activo con doble vida: una casa extraordinaria o un hotel rural boutique de lujo: un lugar para escapar del ruido, celebrar lo esencial y convertir el interior de Alicante en un destino de altura.