13 septiembre 2016

Las cámaras de vigilancia conectadas a Internet sin medidas de seguridad pueden ayudar a los ladrones a cometer sus delitos. Esta afirmación puede parecer una paradoja, pero es una realidad.

Hace unas semanas se emitía en televisión un vídeo de tres ladrones que accedían a una panadería y se hacían con su botín en unos pocos minutos. Los intrusos, sin necesidad de haber pisado el local con anterioridad, conocían los accesos, los sistemas de seguridad, la situación de la caja o el procedimiento de recogida del dinero. ¿Cómo? Habían hackeado las cámaras de seguridad y, viendo las imágenes, obtuvieron esa valiosa información para cometer el delito.

Este hecho tan grave también puede suceder en los domicilios. Cada día es más habitual que las viviendas -especialmente chalets y casas unifamiliares- instalen, tanto en el perímetro exterior como en el interior de la casa, sistemas de videovigilancia domésticos. En la mayoría de casos, son cámaras de vigilancia con conexión wifi, compradas a través de Internet o en tiendas de electrónica. Estas permiten su visualización en remoto desde un Smartphone o cualquier otro dispositivo conectado a Internet. Gran parte de los usuarios mantienen la clave de fábrica por defecto, lo que hace que las hace completamente vulnerables a los intrusos.

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A pesar de extremar las precauciones y cambiar las claves con asiduidad, las cámaras de vigilancia pueden ser hackeadas si se tienen unos conocimientos técnicos avanzados. Una vez logran acceder al sistema doméstico de videovigilancia, está en juego la privacidad de todos los inquilinos (incluidos menores), pues pueden acceder a las imágenes de las cámaras de vigilancia instaladas tanto en el interior como en el exterior del domicilio.

No sólo está en riesgo la intimidad de toda la familia, también la seguridad de la vivienda y la integridad física de los inquilinos. Los intrusos, gracias a “pinchar” las cámaras de seguridad, saben en qué momento la vivienda está vacía, conocen los horarios de entrada y salida, cuánta gente reside en ella, su distribución, medidas de seguridad, objetos de valor, etc. Esta información les facilitará el trabajo en caso de que decidan asaltar la vivienda.

No se deben malinterpretar estas palabras y pensar que las cámaras de seguridad suponen un riesgo, un sistema de videovigilancia profesional instalado por una Empresa de Seguridad Homologada, cableado o con conexión inalámbrica a través de una red segura, además de ser el sistema disuasorio por excelencia, garantiza la privacidad e integridad de las grabaciones.

 

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