17 julio 2017

Ahorrar en verano en la factura energética es una preocupación recurrente que se repite prácticamente en todos los hogares cada vez que el mercurio inician su escalada imparable en los termómetros. Al mismo ritmo que el calor aprieta, lo hace la necesidad de recurrir a la refrigeración para mantener la temperatura de las viviendas. Ésta situación se traduce en el temor cada vez que llega al buzón la factura del consumo. Aprende las claves (reales) del ahorro energético en verano.

También proliferan en estos momentos los trucos sobre cómo contener el consumo energético y disminuir el ahorro energético en verano, por lo que, para aclarar cómo reducir el gasto, compartimos las verdades y mentiras sobre el ahorro en verano.

Ventilar la casa, una gran opción en verano

Puedo ahorrar si ventilo bien mi casa: VERDADERO

Una ventilación adecuada de la vivienda permitirá que mantengas la temperatura fresca de manera natural y que, con eso, no tengas que depender del aire acondicionado. Lo más recomendable es abrir las ventanas en las horas de menor intensidad de sol, como por las mañanas o al caer la noche. Si tu vivienda cuenta con ventilación cruzada, que permite que se creen corrientes de aire de manera natural, aprovéchala para refrescarla todavía más y de paso, contribuir a tu ahorro energético en verano.

 

Puedo ahorrar si instalo el aire acondicionado más económico: FALSO

En lo que a sistemas de refrigeración se refiere, barato suele ser sinónimo de poco eficiente energéticamente por lo que, en este caso, la máxima popular de «lo barato sale caro» se ajusta a la perfección. Aunque para su compra haya que rascarse más el bolsillo, optar por bombas de calor o por aires acondicionados eficientes energéticamente, por ejemplo de la clasificación A+++, que propiciará un ahorro en la factura de la luz a medio y largo plazo.

 

Puedo ahorrar con la instalación de toldos y el buen uso de persianas: VERDADERO

Si has hecho la inversión en un sistema de refrigeración y no has puesto medios para controlar la entrada de luz en tu vivienda e impedir que esta se caldee a golpe de sol, estarás haciendo un uso poco eficiente de tus recursos para reducir el consumo de energía.

Así, colocar toldos en las ventanas más expuestas al sol es una de las medidas más sencillas para ahorrar en climatización, a la que se suma el buen uso de las persianas y todavía una más: prestar atención a las ventanas y optar, entre otras alternativas, por cristales de baja emisividad, que favorecen el aislamiento térmico.

El verano, la época de los toldos

Puedo ahorrar con el aire a menor temperatura y manteniendo las puertas abiertas: FALSO

A menos que el sistema sea centralizado, aislar la estancia que se está refrescando para que el frío no se pierda por puertas o ventanas abiertas o cualquier otro espacio por el que se escape el aire será una máxima para contener el consumo energético.

Además, se recomienda que el aire acondicionado cuente con apagado y encendido automático en función de la temperatura, que debería situarse entre los 23 y los 25 grados. Un grado menos, solo uno, tirará al alza del consumo al menos un 8%, por lo que mantener la temperatura tiene un impacto.

 

Puedo ahorrar si invierto en eficiencia energética de la vivienda: VERDADERO

Aunque las medidas señaladas ayudarán a reducir el consumo, lo cierto es que la opción más recomendable a medio y largo plazo (además de válida en verano y en invierno) es invertir en la vivienda para que sea más eficiente energéticamente.

De hecho, actuaciones como la mejora de la fachada desde un punto de vista térmico pueden suponer, por sí mismas, un ahorro de energía en refrigeración y calefacción del 50%. Por ello, lo que a bote pronto puede parecer un gasto muy elevado, con los años se traducirá en un auténtico ahorro, en dinero y en emisiones contaminantes a la atmósfera.

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