29 abril 2019

Los altavoces inteligentes fueron uno de los regalos estrella las pasadas navidades, forman ya parte de muchos hogares y todo indica que su presencia va a ir a más. La combinación de estos pequeños dispositivos y los asistentes de voz supone una verdadera revolución en la manera de relacionarnos con la tecnología: adiós a los teclados, hola al habla natural.

“Se trata de cambiar el mecanismo a través del cual interaccionamos con un dispositivo, y la voz es indudablemente el método más natural con el que nos podemos expresar”, indica Emilio Soria, Catedrático de Ingeniería Electrónica y director del Máster en Ciencia de Datos de la Universitat de València.

Domótica y entretenimiento

Hasta ahora las aplicaciones básicas de estos asistentes de voz se centran en el ocio y el entretenimiento y en la domótica: controlar la climatización, la subida de persianas o la intensidad de la luz, en función de los elementos de ‘smart home’ que se tengan instalados. Es el ámbito en el que más espera crecer esta tecnología. Un estudio de la consultora Oliver Wyman calcula que el mercado ‘smart home’ crecerá un 14% anual hasta 2022, y buena parte irá controlado por voz. “Todo lo que hasta ahora se hacía mediante otro tipo de sensores o de manera manual, ahora ya puede controlarse a partir de la voz”, indica Soria. También permiten seleccionar el canal de televisión o una película dentro del proveedor de contenidos, poner música en streaming, activar o apagar el despertador o preguntar todo tipo de cosas para que busquen información en internet.  

Modelos y marcas

Aunque cada vez más marcas se están sumando a la oferta de altavoces inteligentes, los tres principales son sin duda Google Home, con la tecnología de Google Assistant, Apple HomePod, con Siri, y Amazon Echo, con el asistente de voz Alexa. Algunos de estos dispositivos se ofrecen en diversos precios y tamaños, pero en líneas generales el funcionamiento es el mismo: permiten dictar órdenes que hasta ahora se realizaban a través del teléfono, de un mando a distancia o de algún botón. “Todos estos algoritmos de reconocimiento y procesamiento de lenguaje natural están basados en las mismas estructuras matemáticas, lo que se conoce como aprendizaje profundo. Ahora mismo son todos bastante parecidos, pero es probable que en el futuro cada uno de ellos se especialice en algún campo más concreto”, afirma Soria.

El futuro es de voz

“Las prestaciones de los asistentes de voz que hemos visto hasta ahora son solamente la punta del iceberg”, afirma el experto. “Esta nueva manera de relacionarnos con los dispositivos electrónicos se va a poder aplicar a muchos otros campos. En medicina, por ejemplo, podremos pasar de hablar con un doctor a hablar con un asistente de voz. También se podrán dar las indicaciones y direcciones mediante voz a los vehículos de conducción autónoma”.

Dentro del hogar, la expansión de los asistentes de voz irá directamente ligado al desarrollo de la domótica, pero también tendrán aplicación para casos de emergencia: “con una población cada vez más envejecida, pueden ser una buena herramienta. En el caso de una persona mayor que sufre una caída dentro de casa, ya no tiene que llegar hasta el teléfono para pedir ayuda: simplemente mediante la voz puede efectuar esa llamada de socorro”.

La previsión es que los asistentes de voz se impongan en todos los campos. “Los teclados van a desaparecer porque, aunque llevemos años usándolos y nos hayamos acostumbrado a ellos, no son un entorno natural para que los humanos nos relacionemos con la tecnología. Lo natural es relacionarnos con la voz, y es lo que se va a acabar imponiendo”, sentencia Soria.

Una escucha constante

Los altavoces inteligentes, y los propios teléfonos móviles si tenemos activados los asistentes de voz, están ‘escuchando’ continuamente para poder identificar cuándo les llega una orden. Toda esa información en forma de audio implica cierto riesgo sobra la privacidad. “El peligro es qué uso se pueda hacer de ese audio que se está captando de forma continua.

Se supone que las diferentes normativas existentes sobre protección de datos nos protegen de un mal uso. Otro tema es la posibilidad de hackeo que pueda acceder a los altavoces”, indica Emilio Soria. La aceptación de los términos de uso debería especificar estos detalles.

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