25 junio 2019

La sociedad civil mantiene una particular cruzada contra el cambio climático. A nivel gubernamental también se están haciendo los deberes. Y es que según un reciente estudio, el 33% del consumo energético mundial procede de los edificios, durante el proceso de construcción, aunque no se reduce cuando se habitan sus viviendas, ya que el exceso en el uso eléctrico es una de las causas directas del efecto invernadero.

Por este motivo, según se extrae del Acuerdo de París, en Europa existe un compromiso entre todos los estados miembros, para reducir en un 20% la emisión de gases contaminantes en 2020, aunque se pretende alcanzar el consumo energético cero en 2050.

Queda un largo camino para adaptarse a una nueva realidad que, además, contribuirá a respetar el planeta. Si bien existen muchos hogares que deberán invertir para adecuar su casa, para que sea más eficiente, hay pequeños gestos que pueden convertirse en buenos hábitos que mejorarán también nuestra calidad de vida.

ho, y reducir, así, el impacto medioambiental. Una de las máximas que evitará que aumente la sensación térmica en el interior de las estancias es apagar todos los aparatos eléctricos que no se usen. Incluso la televisión hay que evitar dejarla en ‘standby’, ya que pese a que no esté en funcionamiento continúa desprendiendo calor.

Ventilar para aumentar la temperatura interior

Otro dato importante es que si tenemos que usar la lavadora o el lavavajillas mejor hacerlo a partir de la puesta del sol. No sólo porque el coste de su consumo desciende, sino porque su funcionamiento durante las horas centrales del día provocará que aumente la humedad interior.

Sin lugar a dudas, uno de nuestros aliados serán persianas y ventanas que, bien empleados, contribuyen a descender las temperaturas, pero también a renovar el aire. Para ello, es importante bajar las persianas en la franja diurna y subirlas al atardecer. Con esto, mantendremos una estancia más fresca. Y si abrimos ventanas en varias habitaciones, contribuiremos a que haya corriente y ventilación, bajando así la sensación térmica, además, de propiciar a la renovación del aire.

Está claro que pasamos gran parte de nuestra vida relajados en el sofá. Si éste es de cuero, terciopelo o ante, en verano, debido al calor que emanamos, puede provocar que aumente nuestra temperatura corporal. Por este motivo, es importante cambiar su tapizado o cubrirlo con una tela más fresca tipo satén, algodón o raso. Esta misma premisa también hay que adoptarla en los tejidos de cama, ya que por la noche nos permitirá descansar mejor, porque evita que desprendamos más calor.

Aporte natural al 100%

¿Sabías que las plantas son nuestras grandes aliadas? Sobre todo las que son de hoja verde y grande (tanto interior como exterior), ya que contribuyen a aportar frescura a la estancia en la que se encuentran. Un aporte natural al 100% que permite sofocar las altas temperaturas y, si además pulverizamos agua sobre ellas, refresca la estancia de forma inmediata.

No obstante, si pese a estos consejos tienes que echar mano de algún aparato de climatización, la alternativa más ecológica es el ventilador. Y si se opta por el aire acondicionado, mantenerlo a una temperatura estable, por encima de los 25 grados a una baja potencia, reducirá su consumo. Para ello, es también importante cerrar todas las habitaciones en las que no estemos, para evitar que el frío se disuelva por toda la casa y pierda eficacia. Pequeños gestos que permiten aumentar nuestro estado de bienestar y confort.

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