Las hay para todos los gustos: clásicas, modernas, llenas de color, blancas, minimalistas, repletas de accesorios o más sencillas. Sin embargo, en los últimos años, hay un estilo que destaca por encima de otros: el industrial.

estilo industrial

Foto: Rum Hemma

Nacido a partir de la incorporación de antiguas fábricas y talleres al mercado de viviendas, el estilo industrial encuentra en la funcionalidad y la comodidad los principios básicos de su filosofía. Sus diseños, además de ser visualmente atractivos, resultan muy útiles e innovadores, tal y como sucede con este tipo de cocinas.

Perfecto para los enamorados de las líneas rectas y puras, el estilo industrial convierte la cocina en un lugar cómodo, pulcro, sencillo y ordenado. Dejando de lado los elementos decorativos, reducidos al mínimo, la carga estética depende de la propia sobriedad y de la robustez que denotan sus materiales.

 

estilo industrial

Foto: Remodelista

Éstos son, principalmente, metales fríos como el acero o el aluminio, que contrastan con la calidez de la madera o de materiales imitación a ésta. También destacan los lacados y el cristal, en especial el ahumado. Materiales sencillos, pero muy robustos, que ofrecen una alta resistencia a las condiciones más extremas, pensados para el uso diario y una vida duradera sin necesidad de mucho mantenimiento. En definitiva, muebles sencillos, atractivos y duraderos.

Estas cocinas apuestan por un mobiliario funcional para los usuarios, con cajones amplios de gran capacidad o con armarios de persiana que esconden los utensilios de cocina y generan sensación de orden. En muchos casos, el interior del mobiliario está también realizado en metal, siguiendo el estilo industrial del resto.

 

estilo industrial

Foto: Hubsch Interior

Si el espacio lo permite, la distribución de estas cocinas comprende una isla central donde cocinar, preparar los alimentos e, incluso, comer. Además, la zona del comedor forma parte del conjunto gracias a la continuidad de los materiales. Estanterías, baldas y vitrinas ofrecen continuidad, fundiéndose con el resto del mobiliario y ayudando a mantener todo en orden.

Se trata de diseños atractivos gracias a detalles como los tiradores, que o bien desaparecen, mimetizándose con los propios muebles, o bien siguen la linealidad del mobiliario, con formas rectas y cuadradas en acero o aluminio. Destacar la simplicidad y escasez de los complementos, que se reducen a rieles y barras, normalmente de metal, para colgar accesorios como especieros o espumaderas. Sencillos, prácticos y decorativos.

 

estilo industrial

Foto: Rum Hemma

Es en este punto es donde aparece el color. Éste continúa la línea seria y serena de las cocinas industriales, gracias a los negros, aceros, marrones, grises y neutros como blancos o beiges, que denotan fuerza y sobriedad. También surge el uso de pinturas con acabados pizarra, que dan un aspecto más parco y profesional a este espacio, además de ser de gran utilidad para apuntar recetas o listas de la compra.

Un elemento que adquiere gran importancia en las cocinas industriales son los electrodomésticos, que mezclan diseño y tecnología. Un ejemplo son las campanas decorativas, grandes, colgantes u ocultas, de gran potencia; también las vitrocerámicas combinadas con gas con complementos como planchas o woks, o los grifos profesionales, flexibles y de caudal y temperatura graduable. Estos, además, terminan fundiéndose con el mobiliario gracias a sus acabados en acero inoxidable.

 

Estilo industrial

Foto: Remodelista

Este estilo es, sin duda, una gran opción para los amantes del diseño vanguardista, sobrio, de líneas rectas que no renuncian a la funcionalidad y comodidad, tan necesarias en un espacio como la cocina.