¿Quién paga un grifo roto en un piso de alquiler?

Analizamos qué tipo de avería es un grifo roto y quién es el responsable de abonar la reparación o sustitución en un piso de alquiler

Jessica Llavero
Jessica Llavero Experta en el sector inmobiliario

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No siempre está claro de quién es la obligación. Y es que aunque pueda parecer algo sencillo, este tipo de averías en pisos de alquiler genera muchos conflictos. Para encontrar la respuesta, hay que acudir a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

¿Qué pasa si se rompe un grifo en un piso de alquiler? ¿Debe hacerse cargo el propietario o el inquilino? Desde Fotocasa, analizamos la LAU para conocer quién es el responsable de pagar la reparación de un grifo roto, una cuestión muy habitual en el día a día de los inquilinos de una vivienda alquilada.

¿Qué dice la LAU sobre las reparaciones en pisos de alquiler?

Por un lado, el artículo 21.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el propietario está obligado a realizar todas las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad. Es decir, aquellas que son obligatorias para que la vivienda sea habitable.

Por otro lado, el artículo 21.4 señala que «las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por el uso ordinario de la vivienda serán de cargo del arrendatario (inquilino)». Aquí está la clave de nuestra pregunta, y también el origen de muchos desacuerdos. Aunque la LAU no concreta qué se entiende por pequeña reparación, casi siempre la reparación de un grifo roto suele considerarse una reparación menor.

Reparación de un grifo en un alquiler, ¿qué tipo de avería es?

Un grifo que gotea, pierde agua o necesita cambiar una pieza no impide el uso de la vivienda, no afecta a la estructura del inmueble ni compromete su habitabilidad. Por este motivo, la reparación de un grifo no suele considerarse una obra de conservación, sino una pequeña reparación.

Las reparaciones de este tipo suelen asociarse a los trabajos de mantenimiento con un coste por debajo de los 150 euros, que afectan a elementos de uso cotidiano, como es el caso de un grifo, y se producen por el desgaste diario.

La reparación de un grifo no suele considerarse una obra de conservación, sino una pequeña reparación

Ahora bien, no todas las averías de un grifo son iguales. Si el problema no se debe al uso normal, sino a un defecto de fábrica o a la antigüedad del grifo, la situación cambia. En estos casos, podríamos no estar ante una pequeña reparación. Si la sustitución o reparación supera el coste considerado razonable para este tipo de actuaciones, deja de considerarse pequeña reparación.

¿Cuándo debe abonar la reparación del grifo el propietario?

El propietario podría tener que hacerse cargo de la reparación del grifo, por ejemplo, cuando el grifo se rompa por ser antiguo y deje de funcionar por un desgaste acumulado. También, cuando exista un defecto de origen o un problema en la instalación de fontanería que va más allá del propio grifo.

Por lo tanto, si la avería tiene un coste elevado y no se considera pequeña reparación, sería el arrendador quien debe asumir el gasto, siempre que el daño no haya sido causado por mal uso del inquilino. En resumen, el propietario paga cuando:

  • No es una pequeña reparación.
  • La avería es por la antigüedad del grifo o un defecto de fábrica.
  • El problema viene de la instalación de fontanería.

¿Y cuándo debe pagar la reparación del grifo el inquilino?

En la práctica, en la mayoría de los casos es el inquilino quien debe abonar la reparación de un grifo roto, ya que se considera una pequeña reparación derivada del uso ordinario de la vivienda, tal y como establece el artículo 21.4 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

En la práctica, en la mayoría de los casos es el inquilino quien debe abonar la reparación de un grifo roto

El uso de los grifos es constante, por lo que es normal que, con el paso del tiempo, algunas de sus piezas se rompan:

  • Juntas o arandelas desgastadas.
  • Pieza desajustada que provoca un pequeño goteo.
  • Acumulación de cal en el aireador.
  • Mando del grifo con poco movimiento.
  • Ruidos al abrir el grifo.
  • Óxido en el acabado del grifo.

Además, como decíamos, aunque la LAU no fija una cantidad concreta, se considera que es una pequeña reparación cuando el coste no supera los 150 euros. Y este tipo de averías no suelen salir muy caras, por lo que entra dentro del mantenimiento cotidiano que debe llevar a cabo el inquilino.

Así, la reparación de un grifo dependerá del contexto, del origen de la avería y del coste. Por eso, ante cualquier duda, es recomendable leer si hay cláusulas en el contrato de alquiler sobre reparaciones, comunicar el problema al casero cuanto antes y actuar con buena fe para intentar llegar a un acuerdo por medio del diálogo.

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