El fenónemo del built-to-rent, o lo que es lo mismo, construir para alquilar, es una tendencia europea que está cogiendo fuerza en el mercado español y, al margen de lo que suceda con la futura Ley de Vivienda que están negociando los socios políticos del PSOE y Unidas Podemos, parece ser que el alquiler será tendencia en los años venideros.
Por lo general, estas promociones de built-to-rent concentran sus esfuerzos en la construcción de espacios de uso compartido, y es ahí donde los promotores realizan su apuesta comercial, con el fin de hacer atractivas este tipo de comunidades para los distintos colectivos.
En este post te explicamos qué motivos pueden posicionar el built-to-rent como una oportunidad de negocio rentable que implica a fondos de inversión, promotoras inmobiliarias y administraciones públicas.
El auge del alquiler, factor clave para el built-to-rent
El alquiler como opción de vida es clave para que el built-to-rent sea visto como una oportunidad de negocio y, en este sentido, en el contexto actual hay distintos factores que están empujando el auge del alquiler:
- En primer lugar, un cambio de mentalidad en las nuevas generaciones, que ven en el alquiler una manera de vivir que encaja mejor con su estilo de vida, menos comprometido y más dinámico por lo que respecta a la movilidad.
- En segundo lugar, también existe un contexto económico de escasez e inestabilidad laboral empeorado por la crisis del coronavirus, que empuja a los jóvenes y a los colectivos más vulnerables al alquiler. Esta situación comporta una baja capacidad de ahorro que excluye a ciertos colectivos de la posibilidad de compra, al no disponer del capital inicial para realizarla, sumado a un endurecimiento de las condiciones hipotecarias por parte del sector bancario para contener los posibles impagos, lo cual dificulta el acceso a financiación.
Ante este panorama, y ante la necesidad de un techo donde vivir, el alquiler se presenta como una opción menos costosa y arriesgada por parte de estos colectivos.

Nuevas formas de vivir y compartir
Cabe mencionar también las nuevas tendencias habitacionales que están surgiendo y que posicionan el built-to-rent como una oportunidad de inversión. Estas serían el coliving o las co-viviendas, que son comunidades de personas que se agrupan por intereses, ya sean relacionados con el trabajo (extendiendo el concepto de co-working un paso más allá), o con inquietudes sociales (viviendas cooperativas con espacios compartidos, por ejemplo). Estas comunidades, además, gozan de espacios de uso compartido como zonas de estar, terrazas, gimnasio… lo que las hace realmente atractivas.
El alquiler en este tipo de comunidades no es patrimonio exclusivo del colectivo de gente joven y estamos viendo, cada vez más, promociones de viviendas “asistidas” promocionadas por parte de las administraciones públicas destinadas a gente mayor, cuyas necesidades requieren de más espacio para socializar y menos de uso privativo. En este tipo de promociones, se están potenciando espacios de uso común como lavandería, gimnasio e incluso enfermería.
Estos espacios comunes son lo que realmente hacen llamativas estas promociones de viviendas, y lo que abre oportunidades de negocio a los promotores, los cuales basan su propuesta comercial en la calidad y el uso de los espacios compartidos.
El built-to-rent, un producto rentable
En la promoción del built-to-rent intervienen distintos actores como fondos de inversión para la financiación, promotoras inmobiliarias para la construcción y administraciones públicas para cierto tipo de promociones asistidas, en especial para colectivos vulnerables. El alto atractivo por parte de este tipo de edificios y el hecho de existir, en ocasiones, una administración pública detrás, garantiza un índice de ocupación alto asegurando rentas a largo plazo.
Por otro lado, estas promociones se ubican generalmente en grandes ciudades o espacios metropolitanos, lo cual promete una demanda estable y continuada por parte de perfiles profesionales que tienen sus centros de trabajo en estas áreas.





