Otro supuesto es en las zonas donde la diferencia de temperatura entre verano e invierno es relativamente grande. En estos lugares tenemos la circunstancia de necesitar algún sistema de calefacción durante varios meses en invierno, pero al llegar el verano también hay un par de meses con necesidad de refrigeración.
Para esta circunstancia, la mejor opción es el suelo radiante, preparado para trabajar en refrescamiento. De este modo, la bomba de calor puede aportar calor durante los meses de invierno y, al llegar los meses cálidos, invierte su ciclo de trabajo aportando agua fría al suelo radiante.
Instalaciones accesorias para suelo radiante o radiadores
En cuanto a otros equipos que deben o pueden acompañar a estos dos tipos de calefacción, cabe decir que el suelo radiante necesita de un pavimento y de una instalación algo más compleja. Por ejemplo, es un sistema que utiliza mucha mayor cantidad de agua en todas sus tuberías, por lo que es habitual que se utilice un depósito acumulador para que la bomba de calor no esté constantemente trabajando, sino que trabajo únicamente cuando la temperatura del agua de ese acumulador esté fuera de lo marcado.
El mencionado sistema para eliminar el exceso de humedad es otra necesidad de un suelo radiante que trabaje también para refrescar. Con él, se evita que la temperatura del suelo sea inferior a la temperatura de rocío del aire. Este problema no existe con los radiadores o fancoils, pues si se generan gotitas en su superficie, no son un peligro por producir resbalones.