El último dato oficial sobre viviendas vacías en España es de 2011, aunque no se publicó hasta dos años después: y lo hizo público el INE en 2013. La cifra elevaba el número de pisos vacíos en nuestro país hasta los casi 3,5 millones, lo que suponía casi un 14% del total de las viviendas: más de 25 millones.
El INE ya ha anunciado que en el próximo censo de vivienda de 2021, que se publicará en 2023, el concepto de vivienda vacía va a desaparecer de la ecuación. En su lugar, separará todas las viviendas en solo dos categorías: principales y no principales. Asimismo, pretende establecer una nueva clasificación basada en la cantidad anual de consumo eléctrico (kWh) de cada vivienda.
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Todavía no está confirmado que esta medida formará parte de la futura ley de vivienda, que un 150% adicional sea el porcentaje a aplicar o que las Comunidades Autónomas lo apliquen en las zonas tensionadas de las ciudades. Para ello, deberemos esperar a la aprobación definitiva de la ley.
Lo que sí podemos afirmar categóricamente es que, en caso de que la medida acabe formando parte de la nueva normativa, todas las comunidades autónomas estarán en su pleno derecho de no aplicar la futura ley de vivienda. De hecho, desde que el ejecutivo llevó la ley al Congreso, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha declarado que el Gobierno tiene que respetar las competencias de las comunidades autónomas y locales. Es por este motivo que la ley dependerá en gran parte de que las respectivas autonomías la apliquen.
De momento, casi la mitad de España, es decir, la gobernada por el Partido Popular (Andalucía, Madrid, Galicia, Castilla y León y Murcia, que suman más de 21 millones de habitantes), así como los ayuntamientos populares (el PP tiene las alcaldías de cuatro de las ocho grandes capitales) ya ha dejado constancia de que no aplicará la futura ley de vivienda; incluso, el presidente del PP, Pablo Casado, ya ha anunciado que en cuanto se apruebe la normativa la recurrirá al Tribunal Constitucional.
La administración local será la encargada de demostrar que una casa está desocupada, mediante inspecciones o buscando información a las compañías de suministros, entre otros. Sin embargo, como hemos podido comprobar es casi imposible saber cuándo una vivienda está vacía o no.