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La capacidad de negociación se ha incrementado en el último año. El número de inquilinos que negocian el precio de la vivienda se ha incrementado cinco puntos porcentuales.

A lo largo del proceso de alquiler de una vivienda, tanto propietarios como arrendatarios tienen que hacer frente a diferentes dificultades y contratiempos que pueden alargar o complicar el proceso.

Del año anterior a este se ha apreciado un aumento significativo de la negociación del precio por parte de los inquilinos: del 32% se ha pasado a un 37%. Se trata además de un incremento transversal, ya que afecta a todos los grupos de edad. De esa cifra, el 76% logra su objetivo (frente al 71% de 2018).

Mayor seguridad, mayor capacidad de negociación

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Estas cifras dejan un panorama más similar al de hace dos años, lo que lleva a preguntarse por el descenso del año pasado. En 2018 el mercado presentaba unos precios del alquiler desbocados, lo que debilitaba a muchos inquilinos a la hora de, tan siquiera, plantear un mejor precio. Este año, al haber unos precios más estables, parece que tienen una mayor capacidad de maniobra y que las negociaciones les van mejor.

A ello hay que sumarle el cambio en el perfil del inquilino: se presenta más maduro y familiar, capaz de hacer frente a estas situaciones.

¿Cuáles fueron los motivos que llevaron a los inquilinos a solicitar una bajada en el precio?

Desde la perspectiva de los inquilinos, para el 31% de ellos, negociar una bajada en el precio de la vivienda era la única forma de llegar a un acuerdo. Otros motivos fueron: la urgencia de alguna de las partes implicadas (20%) o el estado de la vivienda (19%).

Mayor seguridad, mayor capacidad de negociación

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La versión de los arrendadores

La perspectiva desde el otro lado del mercado es bien distinta. Los propietarios que han puesto una vivienda en alquiler en los últimos doce meses aseguran en el 59% de las ocasiones que están menos predispuestos a negociar. En 2018, el porcentaje era de 54%, por lo que ha aumentado cinco puntos porcentuales.

Esta diferencia de sensaciones se debe a que en el mercado inmobiliario han entrado en juego otros actores que quedan a un lado en este estudio.

De esa cifra, solamente el 70% afirma que hizo una bajada del precio del alquiler, mientras que el 11% aumentó la renta tras las conversaciones con los inquilinos, cuatro puntos más que el año pasado.

¿Qué llevó a los propietarios a hacer una bajada en el precio?

La principal motivación de los arrendadores a aceptar cambios en el precio es que, igual que sucedió el año anterior, para el 25% era la única forma de llegar a un acuerdo. Otras razones fueron las dificultades de los inquilinos para pagar el alquiler (17%).

Mayor seguridad, mayor capacidad de negociación

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