- Hace 23 horas
Casa adosada en Calle Rio Chico, 8, Hervencias Altas - El Pinar
Hervencias Altas - El Pinar, Ávila
- 4 habs·
- 2 baños·
- 245 m²·
- Parking
- Hace 23 horas
Hay casas que impresionan por sus metros. Otras por su diseño. Y hay casas que, sencillamente, tienen la medida adecuada para una vida cómoda. Esta vivienda unifamiliar adosada en la Urbanización Prado Sanjuaniego pertenece a este último grupo. Una casa de buen tamaño, pero sin resultar desmesurada. Con espacio para que una familia crezca, para recibir amigos, para trabajar desde casa, para encontrar ese rincón propio que todos necesitamos y, al mismo tiempo, con unas dimensiones que permiten disfrutarla sin sentir que la vivienda termina convirtiéndose en una obligación. Porque probablemente el verdadero lujo de una casa no sea tener más metros de los que necesitas. Sea tener los metros que vas a utilizar y disfrutar. CÓMO ES: La vivienda se desarrolla en diferentes niveles (Planta baja donde están el salón, un baño y la cocina , 1ª 3 habitaciones y dos baños, el ático habitable con un baño mas y la planta de sótano con bodega y garaje para 2 coches), consiguiendo algo especialmente interesante en una casa familiar, separar los distintos momentos del día. Hay espacios para estar juntos y otros para desaparecer un rato. Dormitorios donde descansar, zonas de convivencia donde alargar una sobremesa, patios privados que permiten salir al exterior sin salir de casa y un garaje propio conectado directamente con la vivienda. Y esto último, que sobre el papel puede parecer simplemente práctico, en el día a día se agradece mucho más de lo que parece. Llegar cargado con la compra. Volver tarde. Un día de lluvia. Maletas. Niños. Bicicletas. Esas pequeñas situaciones cotidianas son precisamente las que hacen que una casa esté bien pensada. Sus cuatro dormitorios aportan además esa versatilidad que buscamos cuando compramos una vivienda pensando no sólo en hoy, sino también en los próximos años. Dormitorio, despacho, cuarto de invitados, habitación para los niños, espacio de juegos La casa puede ir cambiando al mismo tiempo que cambia quien vive en ella. Y tiene otra característica que para nosotros marca la diferencia: sus espacios exteriores privados y las zonas comunes, con dos piscinas, juegos infantiles y amplias zonas de paseo. Es una combinación especialmente acertada: la independencia de una vivienda unifamiliar con algunas de las ventajas de vivir en una urbanización. SU UBICACIÓN / ENTORNO: Prado Sanjuaniego se encuentra en una zona residencial consolidada de Ávila, dentro del entorno de Las Hervencias Bajas . Una ubicación que permite vivir en una casa unifamiliar sin asumir necesariamente aquello de vivir lejos de todo. Aquí la vivienda forma parte de la ciudad. El entorno ha ido incorporando comercio, restauración y distintos servicios, manteniendo al mismo tiempo ese carácter residencial que se busca cuando se elige un chalet frente a un piso. Eso cambia bastante la experiencia de vivir en una casa. Porque una cosa es tener espacio y tranquilidad a costa de coger el coche prácticamente para todo y otra diferente es poder disfrutar de ese espacio, independencia y vida exterior dentro de un entorno urbano consolidado cercano al centro. Es una zona para hacer vida. Para salir a caminar. Para que los niños puedan disfrutar de las zonas comunes. Para volver a casa y notar cierta distancia respecto al ritmo del centro sin haberse marchado realmente de Ávila. Y, sobre todo, es una ubicación que permite que la vivienda funcione bien en diferentes momentos de la vida: una pareja que necesita espacio, una familia con niños, adolescentes que empiezan a tener cierta independencia o una casa donde poder recibir cómodamente a familiares y amigos. NUESTRAS SENSACIONES: En Camarasa vemos muchas viviendas. Y después de visitar muchas casas uno termina descubriendo que los metros cuadrados cuentan sólo una parte de la historia. Lo verdaderamente importante es preguntarse: ¿Me veo viviendo aquí? En Prado Sanjuaniego es relativamente fácil empezar a imaginarlo. Imaginar una mañana de verano saliendo al patio. Los niños bajando a la piscina mientras tú terminas tranquilamente el café. Una comida familiar que se alarga más de la cuenta. Volver a casa en invierno, entrar directamente desde el garaje y cerrar la puerta sabiendo que, por unas horas, el mundo se queda fuera. O simplemente ese momento del final del día en el que cada miembro de la familia encuentra su espacio. Esta casa transmite precisamente eso: espacio sin exceso, independencia sin aislamiento y tranquilidad sin renunciar a tener la ciudad cerca. No pretende ser una casa monumental. Y quizá ahí esté buena parte de su atractivo. Es una casa pensada para utilizarla entera. Para llenarla de cosas. De bicicletas y mochilas. De cenas improvisadas. De juguetes que algún día desaparecerán. De amigos. De domingos tranquilos. De veranos en la piscina. De habitaciones que con los años cambian de función. En definitiva, de vida. Porque cuando alguien compra una vivienda como ésta no está co