Hay casas que cuentan historias, y “La Hornera” en Treceño es una de ellas. Ubicada en Valdáliga, Cantabria, esta joya de 380 m2 de piedra rústica tiene la personalidad auténtica de la Cantabria rural. Su gran atractivo: la posibilidad de dividirla en dos casas con entradas independientes. En su jardín, un horno tradicional reconstruido recuerda la vida de pueblo, donde se cocinaba en la calle y hoy invita a barbacoas y encuentros. Pero su encanto va más allá de la casa: Treceño te coloca a un paso del Parque Natural de Oyambre, de las playas de Comillas o San Vicente de la Barquera, así como de las Cuevas del Soplao y Santillana del Mar. Vivir aquí es disfrutar del norte, de sus fiestas tradicionales, de la gastronomía y de la naturaleza, con rutas y paisajes que te hacen respirar otra vida. Una oportunidad única para quienes buscan un refugio con alma, ya sea desde Cantabria o desde cualquier lugar.
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