Casa o xalet a Tazacorte, Santa Cruz de Tenerife
Tazacorte, Zona de
Una obra de arquitectura moderna entre el océano y el volcán. Hay casas que se construyen para habitar un espacio. Otras nacen de una idea. Esta casa pertenece a la segunda categoría. Diseñada por el arquitecto canario Juan Antonio Brito Ramos y construida en 1984, es una vivienda de autor en la que la arquitectura se aleja de las convenciones para convertirse en una forma de expresión. Sus volúmenes, sus líneas horizontales y su composición geométrica evocan el lenguaje del movimiento moderno, con una sensibilidad que dialoga con el paisaje volcánico de La Palma. No es una casa concebida a partir de una planta rectangular convencional, sino de una reflexión sobre el espacio, la luz y la manera de vivirlo. Su arquitectura no busca imponerse al entorno. Busca encontrar su lugar en él. El silencio como privilegio A unos 400 metros de altitud, rodeada de aproximadamente 3.166 m² de terreno, la propiedad disfruta de una privacidad difícil de encontrar. La vegetación protege la intimidad, las vistas se abren hacia el océano y el horizonte se convierte en parte de la vida cotidiana. Aquí, el silencio no es una ausencia. Es una forma de espacio. La casa permite recuperar algo cada vez más excepcional: vivir sin sentirse observado, caminar descalzo o desnudo por el jardín y disfrutar de una relación con el exterior que no necesita explicaciones. Entre el volcán y el Atlántico La orientación oeste regala uno de los grandes espectáculos de la propiedad: el atardecer sobre el mar. Al mirar hacia atrás, el paisaje volcánico recuerda el origen de la isla. Hacia delante, el océano recibe la última luz del día. Dos horizontes, dos expresiones de Canarias, reunidos en una misma casa. Las paredes de la finca en roca volcánica parecen prolongar el terreno hacia la arquitectura, como si la vivienda hubiera encontrado su lugar entre las antiguas lenguas de lava. Hay algo de Lanzarote en esta relación entre piedra, geometría y vegetación, reinterpretado aquí desde la personalidad propia de La Palma. Una casa concebida como una obra Según los datos catastrales facilitados, la propiedad cuenta con 167 m² de superficie construida y una parcela de 3.166 m². La vivienda mantiene el protagonismo de la arquitectura. Los espacios, los recorridos y los detalles responden a una concepción artística, lejos de la estandarización de la vivienda contemporánea. La chimenea, característica de la manera en que Brito Ramos concebía algunas de sus viviendas privadas, adquiere un papel central. Su relación con el interior y el exterior transforma un elemento doméstico en un lugar de encuentro: un punto alrededor del cual reunirse, conversar y compartir el tiempo. La escalera, las formas arquitectónicas y los motivos que evocan antiguas embarcaciones refuerzan la identidad de una casa en la que cada elemento participa de una composición más amplia. Su historia también forma parte de ella. Los planos originales, que se daban por perdidos, reaparecieron años después en un garaje. Mecanografiados con los medios de otra época, constituyen un pequeño testimonio de la memoria de la vivienda. El milagro del garaje: el inesperado regreso de los documentos que permitían reconstruir su origen. La casa tuvo como primer habitante a un artista procedente de Hamburgo y, posteriormente, acogió a una artista multidisciplinar de Núremberg. Dos habitantes vinculados al mundo del arte para una arquitectura concebida desde una sensibilidad artística. Un jardín que también es paisaje El terreno no se limita a rodear la vivienda. Es una extensión de su carácter. Una colección de suculentas y aloes adaptados al clima convive con una vegetación exuberante y una selección de árboles frutales: maracuyá, guayabos, mango, granado, níspero y otras especies que aportan textura, sombra y color. El jardín combina el carácter mineral del paisaje volcánico con la vitalidad de una vegetación subtropical. Las esculturas de un hombre y una mujer, situadas entre las plantas, introducen otra dimensión: el arte deja de estar confinado al interior y pasa a formar parte del recorrido por la propiedad. Un sistema de riego automático facilita el mantenimiento de este entorno, incluso cuando sus propietarios no se encuentran en la isla. El lujo de una vida diferente La piscina de 8,5 × 4,5 metros prolonga la experiencia de la casa hacia el exterior. A su lado, el cuarto de piscina y el trastero aportan espacios auxiliares. La propiedad cuenta, además, con dos accesos y una zona vinculada al aparcamiento que ofrece la posibilidad de estudiar la creación de un espacio independiente de unos 60 m², con entrada propia. Su desarrollo quedaría sujeto a la viabilidad técnica, urbanística y administrativa correspondiente. La habitación principal dispone de bomba de calor y frío, mientras que la orientación, la vegetación y la relación con el exterior favorecen una manera de habitar estrechamente ligada al clima de la isla. La piscina, el jard
- 3 habs·
- 2 banys·
- 170 m²