11 diciembre 2015

A los delincuentes cada vez les resulta más sencillo acceder a las Comunidades de Propietarios sin llamar la atención. Las comunidades de viviendas cada día tienen un mayor número de vecinos, por lo que resulta prácticamente imposible conocerlos a todos y los intrusos pueden moverse con libertad por la finca como si fuesen un propietario más.

Esta realidad, unida al exceso de confianza y despiste de los vecinos, la fuerte especialización de las bandas que actúan en nuestro país y medidas de seguridad insuficientes, convierten a las Comunidades de Propietarios en un blanco fácil.

Es por ello por que queremos centrarnos en los 4 puntos de acceso más vulnerables en una comunidad:

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Portales y accesos peatonales

En algunas ocasiones, las puertas peatonales y portales se encuentran directamente abiertas o basta con saludar al conserje para que abra a un desconocido sin preguntar. En otras, será suficiente llamar al telefonillo y decir las palabras mágicas “cartero comercial”, esta “clave” abre todas las puertas…

¿Quién va a negar la entrada al portal a un “supuesto” vecino? ¿Quién va a comenzar un interrogatorio para descubrir si realmente se trata de un vecino o es un intruso? Los ladrones saben muy bien que esto no sucede y se aprovechan de esta situación para acceder al portal de la comunidad de propietarios sin necesidad de forzar la puerta.
Puertas de garaje

El tiempo que tarda la puerta del garaje en cerrarse es tiempo suficiente para que los intrusos puedan acceder a la finca, una vez dentro accionarán la apertura de emergencia interior y saldrán sin mayor problema.

Otro “modus operandi” habitual es acceder detrás del coche de un vecino con un vehículo robado. Los sensores de la puerta del garaje detectan el segundo vehículo y no se cierran como medida de seguridad.

parking vivienda

 

Si los ladrones se han cansado de esperar a que entre algún vecino por la puerta del garaje, si éste no dispone de ningún sistema de seguridad, lo podrán hacer fácilmente reproduciendo las frecuencias de los mandos de apertura e incluso en algunos casos extremos, se puede accionar la apertura con una simple correa de reloj introduciéndola en el espacio de la llave.

Ventanas de las viviendas

Una ventana abierta en una vivienda deshabitada es una invitación a todos los saqueadores. Aunque vivamos en las últimas plantas de la Comunidad de Vecinos también podemos ser víctimas de un robo, hay numerosos casos de “spiderman” escalando la fachada para robar en el edificio.

Ventanas_fachada

 

Acceso a través de la azotea comunitaria

En las comunidades de propietarios de nueva construcción resulta realmente complicado este método de acceso al edificio pues suele haber amplios espacios para jardines, piscinas y zonas comunes entre los edificios; existe demasiada distancia entre una azotea y otra. Pero en los cascos históricos de las ciudades resulta relativamente fácil saltar de una azotea a otra por lo “apelotonados” que están los edificios.

 

Azotea edificios

 

La representativa escena del cine hollywoodense en la que el bueno persigue al malo saltando de azotea a azotea, es más habitual en la vida real de lo que nos pensamos… Hace tan solo unas semanas, fue detenido en Sevilla un ladrón con 49 antecedentes de robos a viviendas. El sujeto fue sorprendido por una vecina que alertó a la policía. En su huida, el detenido saltó de azotea en azotea y cayó sobre un vehículo estacionado en la calle, momento en que fue arrestado por la policía.

Independiente de por dónde accedan a la comunidad de propietarios, el “modus operandi” de los ladrones suele ser el mismo. En todos los casos, una vez dentro de la comunidad, suben hasta el último piso y comienzan a bajar planta por planta, por las escaleras, buscando pisos que en los que no haya vecinos y pueden acceder con facilidad a la vivienda.

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