Para evitar los problemas de humedad en el suelo, se debe disponer de un adecuado sistema de regulación de la temperatura y al mismo tiempo controlar la humedad ambiente. Es por ello que siempre se recomienda la instalación de algún equipo deshumidificador, que se encargará de ir eliminando el exceso de humedad del ambiente.
Para un correcto control de la instalación se debe considerar la medida y comparación de cuatro valores de la temperatura y la humedad:
- La temperatura exterior de la vivienda
- La temperatura ambiente interior
- La temperatura superficial del pavimento
- La temperatura de rocío interior para evitar el riesgo de condensaciones
- Humedad ambiente interior
Cuando el sistema detecte que hay peligro de condensación, ya que la temperatura superficial del pavimento es inferior a la temperatura de rocío, activará el equipo deshumidificador. Este recogerá el agua condensada y la eliminará por el desagüe.
Ventajas de la climatización por suelo radiante
La calefacción y climatización por suelo radiante nos ofrecen una serie de beneficios que lo convierten en el mejor sistema para nuestros hogares.
El suelo radiante aporta un mayor confort
La distribución de la temperatura se realiza a través de todo el suelo, de forma más uniforme, a una temperatura más acorde a la de nuestro cuerpo y en un proceso más lento. Todo ello ayuda a que la climatización por suelo radiante aporte un mayor confort, comparándola con otras como los radiadores o el aire acondicionado.
El suelo radiante aporta evita corrientes de aire
Al producirse la climatización por difusión desde todo el suelo, no hay corrientes de aire. Estas son las causantes de que la temperatura sea diferente a lo largo y ancho de una habitación y que causa una disminución del confort.
Además, se consigue un ambiente muy saludable al evitar que las corrientes de aire remueven el polvo, lo que contribuye a evitar las alergias en casa.
Con el suelo radiante existe una mayor posibilidad de decoración
No solo de decoración de la vivienda, sino de distribución de muebles y con ello un mejor aprovechamiento del espacio. Puesto que el suelo es el elemento emisor de frío o calor, no tenemos en las paredes los típicos radiadores que dificultan la disposición de los muebles. Sabiendo que es conveniente no poner nada delante de los radiadores, ya que les resta rendimiento, el tener radiadores nos perjudica en las posibilidades de distribuir los muebles.
El suelo radiante aporta es apto para viviendas de techos altos
Al difundir el calor o el frío desde todo el suelo, en las viviendas, oficinas o negocios de techos más altos, se consigue que la temperatura deseada se mantenga en la zona de uso. Sin importar que, en el techo, por encima de nuestras cabezas, la temperatura no sea tan agradable.
El suelo radiante aporta contribuye al ahorro energético
El suelo radiante permite ahorrar energía mediante un consumo eficiente, ya que trabaja a temperaturas más moderadas. En modo invierno sobre 40 – 45 °C y en frío alrededor de los 20 °C. Es por ello que una vez han pasado un par de días desde su puesta en marcha y gracias a la inercia del hormigón, el consumo eléctrico de la bomba de calor se estabiliza. De forma que se reduce el gasto energético de la instalación, puesto que trabaja con temperaturas inferiores en calefacción y superiores en refrescamiento, manteniendo un adecuado grado de confort.
El suelo radiante es muy silencioso
El modo de funcionamiento del suelo radiante hace que apenas se produzcan ruidos que pueden molestar a los vecinos, si está todo bien regulado. La tubería repartida por el suelo es de polipropileno reticular, material plástico que además absorbe parte de los pocos sonidos que pueda producir el agua en su circulación.
Cómo rinde el piso radiante cuando circula agua fría, si el frío justamente es más pesado que el aire, por lo tanto no sube.