¿Puedo hacer de mi vivienda una casa pasiva o Passivhaus?

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Con el aumento de los precios de las energías y especialmente de la electricidad, el ahorro se está convirtiendo en el objetivo de muchas familias. Hay muchas personas que apuestan por el autoconsumo fotovoltaico como medida de ahorro, al generarse su propia electricidad. Sin embargo, hay otras medidas que se pueden tomar para reducir el consumo energético en el hogar.

Viviendas pasivas

No se trata de vivir al estilo espartano, simplemente mejorar la eficiencia energética de nuestras viviendas. ¿Cómo? Principalmente, mejorando el aislamiento lo mejor posible para que necesitemos menos calefacción o aire acondicionado.

En Italia se está llevando a cabo un plan nacional, impulsado por el gobierno, para mejorar el aislamiento de todas las viviendas. Algo que está ayudando a impulsar la economía, generando empleos, todo con el objetivo de reducir el consumo energético de las viviendas.

Mejorando el aislamiento de nuestra vivienda conseguiremos reducir el consumo en el hogar notablemente

¿Qué características debe tener una casa pasiva o Passivhaus?

Lo básico de una casa pasiva o Passivhaus ya lo hemos adelantado: son aquellas que minimizan el uso de energías, especialmente el de las no renovables, en el día a día de sus usuarios sin reducir el confort. Sin embargo, detrás de este simple concepto hay mucho más.

Las casas pasivas o Passivhaus son aquellas que minimizan el uso de energías, especialmente el de las no renovables, sin reducir el confort

En realidad, el movimiento Passivhaus es una filosofía de construcción de viviendas y edificios, basada en el consumo nulo de energía. Para ello, se buscan formas arquitectónicas que aprovechen las aportaciones naturales de luz, ventilación y el calor del sol.

Así, un aspecto importante de una casa pasiva es el aislamiento: cuanto mayor sea el aislamiento, menos pérdidas de calor habrá, tanto por paredes y techos, como por ventanas y puertas. De esta forma ya necesitaremos mucha menos aportación de calor o refrigeración.

Luego juega un papel relevante el aprovechamiento de la energía gracias a técnicas constructivas. El muro Trombe (en la siguiente imagen) nos ayuda a retener calor dentro de la vivienda en invierno. En verano facilita la ventilación de la vivienda reduciendo la temperatura interior de la vivienda.

retener calor dentro de la vivienda en invierno

También se aprovecha de aleros sobre las ventanas, de modo que, en verano, cuando el sol está más alto en el cielo, no incide directamente sobre ellas. En invierno, por el contrario, los rayos de sol pueden entrar en nuestra vivienda para calentarla

¿Cómo convertir una vivienda en pasiva?

Con todas las técnicas expuestas anteriormente ya tendremos la solución, aunque debamos proceder mediante pequeñas reformas. Lo más importante es mejorar el aislamiento de nuestra casa.

Algunas personas pensarán que viviendo en un piso de un edificio de viviendas en la ciudad, poco se puede hacer; sin embargo, se pueden hacer muchos tipos de reformas para vivir en un hogar más sostenible y reducir considerablemente el consumo energético que la vivienda necesita.

Una de las principales reformas que se pueden hacer para convertir una vivienda en casa pasiva es mejorar su aislamiento

Lo primero que podemos hacer es cambiar las ventanas, por unas con un mejor aislamiento, con doble o incluso triple cristal y cámaras de aire. Hay algunos fabricantes que certifican sus ventanas como componente Passivhaus. Esto nos asegura que cumplen con los estrictos requisitos de aislamiento que pide el Instituto Passivhaus.

Si tenemos pensado cambiar el suelo de nuestra vivienda, hay soluciones que incluyen una capa de aislamiento que nos ayudará a separar energéticamente nuestro piso del inferior. De igual modo, se pueden instalar placas aislantes en el techo. Así evitaremos fugas de calor hacia el piso superior.

Cambiar las ventanas y el suelo de nuestra vivienda para mejorar su aislamiento son dos pasos imprescindibles para conseguir una casa pasiva

Otra medida que debemos tomar es hablar con los vecinos y promover la mejora del aislamiento de todo el edificio. Bien es cierto que, al tener que convencer a todos los propietarios y conseguir una aprobación general para acometer las obras, siempre es más difícil que en las viviendas aisladas. Sin embargo, los beneficios que se ganan mejorando el aislamiento son muchos y los notamos en las facturas del gas y de la luz.

Como extra, debemos tener en cuenta que el valor de una vivienda pasiva se ve incrementado y es muy valorada para la compra. Según datos del mercado inmobiliario, una casa pasiva se puede vender por un precio entre un 4 y un 8 % más cara que otra normal.

Las casas pasivas tienen un valor de entre un 4% y un 8% superior con respecto a las normales, por lo que se pueden vender por importes superiores

Condiciones para disponer del certificado Passivhaus

Aunque no es preciso disponer del certificado que otorga el instituto alemán, algunas personas sí lo solicitan. Debemos tener en cuenta que el principal beneficio es la reducción de las facturas del hogar.

Sólo con ello, la inversión realizada se recupera en pocos años. Además, con el certificado energético de la vivienda ya podemos confirmar que nuestro hogar dispone de una buena clasificación energética.

Sin embargo, si después de las reformas queremos obtener el certificado Passivhaus de nuestra vivienda o piso, debemos conseguir lo siguiente:

  • Que la necesidad de calefacción sea inferior a los 15 kWh al año.
  • Consumir menos de 30 kWh en refrigeración o aire acondicionado.
  • El consumo anual de los electrodomésticos y el consumo de agua caliente no debe superar los 120 kWh.
  • Ir mejorando el resto de instalaciones o electrodomésticos para disminuir progresivamente el consumo de energía con el tiempo.

Aunque es muy difícil ser totalmente independiente con una casa pasiva, si es cierto que con la reducción de energía que se produce, las necesidades de calor se hacen más llevaderas.

Si a ello le sumamos el uso de energías renovables como la fotovoltaica, podremos conseguir una reducción considerable en el uso de electricidad de la red. Aunque lo más importante será eliminar el gas y otros combustibles fósiles de nuestras casas.

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