Impedir el paso de la lluvia
El contacto con agua puede causar muchos problemas, por ejemplo, que se pudran ciertos materiales de construcción, o que los elementos que hemos usado para sellar se humedezcan y pierdan efectividad. Ambas cosas pueden provocar de nuevo un mayor consumo energético, y sobre todo un disconfort en nuestra vivienda.
Permitir la salida de la humedad interior
Dentro de un edificio las personas y las actividades como cocinar y lavar, liberan humedad. La acumulación de este agua dentro de la construcción durante un período de tiempo largo puede causar daños tal como el ataque de hongos, y la disminución de la capacidad de aislamiento térmico entre otros, por eso es muy importante que al crear un espacio estanco y eficiente no dejemos de lado la ventilación y renovación del aire interior para tener salud y bienestar en cada estancia sin renunciar al ahorro energético en la vivienda.
Para evitar todos estos daños, el sellado interior y exterior deben ser diseñados y colocados adecuadamente por un profesional. Tenemos que conseguir que la lluvia y la nieve no lleguen al interior, usando sistemas de impermeabilización contra el agua, pero que, a su vez, dejen pasar el vapor. Así, cualquier humedad en la estructura de la pared puede escapar a través de la fachada exterior.