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Los juegos de mesa para niños son una de las mejores opciones para pasar tiempo en familia, sobre todo en verano, que es cuanto más tiempo tenemos para disfrutarla. Si nos vamos a una casa de alquiler este verano, donde las distracciones no son tantas, los juegos de mesa nos pueden ayudar a amenizar las tardes veraniegas.

Además, está demostrado que los juegos de mesa son muy beneficiosos para los niños, ya que aparte de pasar tiempo y unirse emocionalmente con el resto de miembros de la casa, ayudan a su desarrollo cognitivo. Y es que la mayoría de juegos para niños están orientados a estimular la memoria, la concentración, el pensamiento lógico y la imaginación de los más pequeños de nuestro hogar.

Los juegos de mesa para niños también les ayudan a lidiar con la frustración, si pierden, a ser más pacientes, y a tener ganas de aprender y mejorar. Por este motivo, y porque no hay nada mejor que divertirse en familia, presentamos los 8 mejores juegos de mesa para niños, que nos harán pasar a todos momentos muy divertidos.

Los mejores juegos de mesa para niños

Lince: el mejor juego para estimular la rapidez y la agudeza visual

Lince es un juego de reflejos pensado para estimular la percepción del espacio y la velocidad de respuesta en los niños mayores de 4 años. Su metodología es muy sencilla: hay que tomar una ficha y buscar la imagen correspondiente sobre el tablero para hacerlas coincidir.

Gana quien consigue la mayor cantidad de fichas, por lo que la rapidez y la agudeza visual son indispensables para obtener la victoria. El juego incluye el tablero, una caja montable, 12 fichas de colores y 70 fichas con imágenes para ser encontradas. Una vez dominada esta versión, podemos atrevernos con otras más complicadas.

Operación: aprende cómo es el cuerpo humano de forma amena a través de este juego para todos

En esta selección no podía faltar un clásico de los juegos de mesa al que seguro que todos hemos jugado alguna vez: Operación. Su carácter es más recreativo que educativo, pero también sirve para identificar y localizar las partes del cuerpo humano.

Consiste en extraer con unas pinzas diferentes objetos escondidos en el cuerpo del paciente. Si al hacerlo se toca el borde del hueco donde están metidos, suena un pitido y al enfermo se le enciende la nariz. Hay que tratar de operarlo con la mayor destreza y paciencia posible.

Uno junior: pon a prueba la concentración y los reflejos con este juego sencillo juego

Con la versión junior del mítico juego Uno, podemos pasar horas jugando con los más pequeños de la casa, sin complicarnos demasiado pero entrenando nuestro pensamiento lógico y poniendo a prueba la concentración y la destreza visual.

Consiste en emparejar las cartas con imágenes de animales hasta quedarse sin ninguna en la mano. Eso sí, tenemos que ser rápidos y estar atentos para poder deshacernos de todas las cartas y, sobre todo, para no olvidarnos de gritar ¡Uno! al terminar la partida.

Está pensado para entre 2 y 4 jugadores mayores de 3 años, por lo que también es un excelente juego para fomentar la socialización y el tiempo en familia.

HedBanz: el juego ideal para aprender a expresarnos correctamente

¿Quién no ha jugado alguna vez a ponerse el nombre de una persona conocida en la frente y adivinar quién es? Pues más o menos en esto consiste HedBanz, pero en este caso, con objetos y animales.

El objetivo es que los niños de a partir de 5 años identifiquen lo que les rodea, a la vez que aprenden a expresarse fluidamente a través de las preguntas que harán al resto del grupo para saber de qué objeto o animal se trata.

Ocachess: una mezcla de juego para conocer el funcionamiento del ajedrez de forma amena

Ocachess tiene la particularidad de enseñar los principios del ajedrez, mediante el Juego de la Oca tradicional, de ahí su nombre. Se trata de un juego divertido e instructivo, que permite que los niños conozcan las piezas del ajedrez y sus movimientos básicos. También ayuda a descubrir conceptos más avanzados para familiarizarse con esta disciplina, ya que tiene dos niveles de juego: básico y avanzado.

Consta de un tablero y de 84 tarjetas de juego que también proponen una serie de retos matemáticos, de forma que además del ajedrez también nos servirá para promover toda la parte matemática. Pueden jugar niños de a partir de 6 años.

Rory’s Story Cubes: el juego pensado para estimular la imaginación y la improvisación

¿A quién no le gusta inventar historias? Rory’s Story Cubes es el juego perfecto para ello. Consta de 9 dados, cada uno con 6 imágenes, un total de 54 figuras diferentes que pueden dar lugar a más de 10 millones de combinaciones.

El juego consiste en que cada jugador debe lanzar los dados y, basándose en las 9 imágenes que hayan salido, debe contar una historia coherente. Sin duda, es un juego que estimula la improvisación, la imaginación y la agilidad mental.

Jenga: el mejor juego para desarrollar la concentración y la paciencia

Jenga es uno de los juegos de habilidad y concentración más conocidos a nivel mundial. Consiste en construir una torre de bloques de madera, que luego deberán retirarse uno a uno, intentando que no se derrumbe. Gana quien logre sacar más bloques de la torre antes que esta se derrumbe.

No debemos olvidar que, además de los juegos de mesa tradicionales, existen miles de opciones para las cuales no necesitamos gastarnos nada. Podemos hacer versiones caseras de la mayoría de juegos, lo que en sí, ya va a suponer todo un reto. Y sino, siempre nos quedará jugar con los pequeños de la casa al escondite, al veo veo o al pilla pilla, que nunca fallan.