¿Te acuerdas de aquel día que estrenaste casa? La ilusión que te hacía limpiarla, amueblarla y llenarla de objetos personales… Pues justo esa es la sensación que deberíamos mantener siempre viva. El ser humano por definición nunca está contento con lo que tiene. La mayoría de nosotros vivimos con la eterna sensación de que nuestra casa no nos satisface.
A veces es su tamaño, otras sus carencias o el vecindario. El caso es que las circunstancias o el presupuesto nos suelen atrapar en hogares a los que no vemos más que defectos. Pero, ¿por qué no volvernos a enamorar de nuestra vivienda? Desde habitissimo y junto a Fotocasa, nos hemos propuesto daros un montón de ideas para volver a encender la llama del primer día que dormiste en tu vivienda nueva. Por este motivo, te ofrecemos 10 trucos que definitivamente harán que te vuelvas a enamorar de tu casa.

1. El mejor comienzo: la limpieza general
Sentimos recordártelo, pero tu madre tenía razón. El desorden no lleva más que al caos. No te vamos a pedir que ordenes tus libros por estilos, color o temas, pero sí que hagas un poco de limpieza general. Tómate tu tiempo, no hace falta que lo hagas de la noche a la mañana, ni que te agobies; sino que poco a poco ve tirando las camisetas agujereadas, los trastos viejos que solo hacen que acumular polvo. Incluso, si no quieres agobiarte, puedes ir haciéndolo por estancias. Pero haz el esfuerzo de limpiar un poco. Estamos seguros de que con limpieza y orden, te vas a sorprender a ti mismo de cómo luce tu hogar.
2. Cambia el color de algo
Estarás harto de leer por ahí que la cromoterapia afecta a nuestro estado de ánimo, pero es que es una gran verdad. Si no está el presupuesto para pintar toda la casa, no pasa nada, con una pared, o hasta media, nos sirve. Además de la pintura tienes la opción de usar el papel pintado, las plaquetas decorativas o incluso fotomurales. Ve de menos a más, sin estrés. Hoy dejas bien bonita esa pared, y mañana, ya se verá por dónde sigues. Frisos de madera, falsas molduras de escayola o pvc, pegatinas o stickers con motivos geométricos…
3. Redistribuye el espacio, moviendo los muebles
Te sorprenderá el efecto que se consigue, solo con cambiar la posición de algunos de los muebles que tienes en casa. Unas veces es por pereza, otras por desconocimiento o comodidad. El caso es que acabamos por aceptar una distribución que no siempre es la que mejor funciona. Igual que las home stagers, toma distancia, mira tu salón o el dormitorio, e imagina cómo quedaría esa estantería en la pared opuesta, o el sofá en el centro del salón, en lugar de adosado a la pared.
4. Uno sale, otro entra
No se trata de tirar por tirar. Eso nunca, más aún cuando se pueden transformar muebles viejos en verdaderas joyas DIY, pero sí de analizar cuantos trastos innecesarios acumulas. Muchas veces con quitar una sola pieza, por pequeña que sea, se consigue ver el espacio más amplio, más libre y luminoso. Un error común por inexperiencia, juventud o dejarse llevar por las prisas, es llenar nuestro primero hogar de muebles que en realidad solo servirán para coger polvo. Te sorprendería ver la cantidad de cosas bien ordenadas que pueden guardarse o exponerse (según el caso), en una librería de pladur o madera, mucho más ligera, moderna y práctica.
5. Sumáte a la moda DIY
Igual hace un par de años te sonaba a chino, pero hoy por hoy en cualquier red social se acumulan las publicaciones de personas orgullosas de sus proyectos “do it yourself”. Y no nos extraña nada, porque son un recurso genial para todas las edades, experiencias y presupuestos. No hace falta que te embarques en grandes proyectos. Puedes comenzar a reciclar el vidrio para hacer floreros, reutilizar una caja de madera para ordenar los potingues del baño o hasta pintar un mueble. La cuestión es empezar y probar. Verás como enseguida le coges el gusto y detrás de un proyecto emprendes otro.

6. Recupera las ganas de entrar en la cocina
Cada día comemos peor. Los horarios, las prisas o el ajetreo diario hacen que muchos pasemos por la cocina solo para activar el microondas y comer algo rápido. Pero, al menos debes proponerte una vez a la semana, disfrutar del placer de cocinar en casa. Empieza revisando la despensa y haz un poco de limpieza. Añadir unas baldas para tener la vajilla más a mano, cambiar el grifo por otro más cómodo y eficiente, mejorar la luz sobre la encimera… Cambios pequeños que te faciliten el trabajo.
La obra seca es ese gran invento que nos permite estrenar suelo en la cocina con cero obras, o mejorar ese frente espantoso que no te inspira. Hay muchos materiales de “pega pega” (vinilos, papeles pintados, stickers, plaquetas de pvc), que se instalan en un visto y no visto. Estamos seguros de que por pequeño que sea el cambio, lo vas a notar.
7. Lávale la cara a tu baño
Igual que en la cocina son muchas las cosas que puedes hacer para convertirlo en tu spa personal (low cost, vale, pero eso da igual). Pinta los azulejos, pon un vinilo en el suelo, quita esa cortina mohosa y en su lugar coloca una mampara… O simplemente mejora la luz y cambia las toallas por otras que dejen de exfoliar tu piel. Velas, incienso, ambientadores, el aroma también es importante. Haz que tu baño tenga un olor especial y agradable, que inmediatamente asocies al de tu hogar.
8. Mejora la luz
De día, convierte el «Oh sole mío» en una máxima. Abre las ventanas y que corra un poco el aire. Y después disfruta de las horas gratis de luz y calor. Quita esas cortinas pesadas que nunca te gustaron y que no dejan de coger polvo. En su lugar pon un visillo mucho más ligero o un par de caídas de algodón que se laven bien y no tengas que planchar. Un estor plegable o enrollable… Todo nos sirve si va contigo, con tu estilo, y contribuye a que tu casa te guste más. ¿Y cuando llegue la noche? Pues la misma operación: menos luces, pero más eficientes.

9. Monta algún sarao en casa
No hace falta que vengan 20, con que invites a uno/a, nos basta. La idea es que planifiques la visita de alguien que te importe y disfrutes del placer de pensar un menú, montar una mesa, encender unas velas, y compartir experiencias. Esas cosas que te permitirán recordar tu casa como el marco perfecto de las buenas compañías. Haz la prueba y verás como funciona.
10. Fuera complejos
Tu casa no será perfecta, pero no por eso deja de ser tu dulce hogar. No te rindas y sigue apostando por él, al menos hasta que tu economía o circunstancias te permitan ir a otro sitio. Dale un repaso de pintura a ese rincón, o fabrica alguna cosa. Todo menos conformarse. Reflexiona sobre el camino recorrido y ponte pequeñas metas que puedas conseguir. Es importante no crearse falsas expectativas. Ya sabes el dicho: «toda piedra hace pared». ¡Y qué gran verdad!





