Claves sobre el certificado energético: qué es, para qué sirve y por qué es esencial si quieres vender o alquilar

Conoce de forma clara y actualizada el certificado energético de viviendas en España: qué es, cómo se mide, para qué sirve y por qué hoy es obligatorio para vender o alquilar. Incluye novedades normativas y respuestas a las dudas más comunes

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Si alguna vez te has preguntado qué significa esa letra A, B o G que aparece en muchos anuncios de pisos, este artículo es para ti. Esa letra forma parte del certificado energético, un documento obligatorio si quieres vender o alquilar una vivienda en España. No se trata solo de un trámite más, sino de una herramienta que influye en el coste energético de la vivienda, su atractivo en el mercado y, en los próximos años, incluso en si podrás comercializarla legalmente. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber.

¿Qué es el certificado energético?

El certificado energético —también conocido como Certificado de Eficiencia Energética (CEE)— es un documento oficial que mide y clasifica el consumo energético de una vivienda o edificio, así como sus emisiones de dióxido de carbono. Esa información se resume en una escala de letras de la A a la G, siendo A la más eficiente y G la menos eficiente.

Esta clasificación permite al futuro comprador o inquilino saber, de un vistazo, cuánta energía consumirá una casa al año en condiciones normales de uso. Además del consumo, el certificado incluye recomendaciones de mejora, como cambiar ventanas por otras más eficientes o mejorar el aislamiento térmico.

Según el Real Decreto 390/2021, que regula la certificación energética en España, el documento es válido 10 años desde su emisión, siempre que no se realicen reformas que afecten a la eficiencia energética de la vivienda.

¿Para qué sirve el certificado energético realmente?

Aunque para muchos propietarios pueda parecer una simple formalidad, el certificado energético tiene usos prácticos y económicos:

Transparencia para compradores y arrendatarios

Saber si una vivienda tiene una calificación energética alta o baja ayuda a estimar los gastos anuales en calefacción, refrigeración o agua caliente. Esto es información valiosa para decidir si comprar o alquilar.

Comparar y valorar inmuebles

La calificación energética se usa cada vez más en el mercado inmobiliario como parámetro de comparación. Un estudio reciente indica que mejorar la nota energética puede incrementar el valor de un inmueble porque se relaciona con menores costes de energía.

Incentivos fiscales y ayudas

Tener un certificado permite acceder a ciertas ayudas o deducciones fiscales si se realizan reformas de eficiencia energética. Por ejemplo, el Real Decreto-ley 16/2025 permite deducciones de hasta el 40 % en la declaración de la Renta por obras que mejoren la eficiencia energética, siempre que se acrediten mediante certificados antes y después de la reforma.

¿Cómo se calcula el certificado energético y por qué se hace así?

La calificación energética no se elige al azar, sino que se obtiene tras la visita de un técnico cualificado (arquitecto, ingeniero o profesional autorizado), que evalúa factores como:

  • Aislamiento de muros, suelos y techos.
  • Tipo de ventanas y su calidad energética.
  • Sistemas de calefacción, refrigeración y agua caliente.
  • Ventilación e iluminación.

Con esta información se determina el consumo energético estándar de la vivienda bajo condiciones normales de uso. El resultado se traduce en una letra de la A a la G.

“Un inmueble que se va a vender o alquilar debe contar con un certificado de eficiencia energética válido” según la normativa actual recogida en el Real Decreto 390/2021

Este procedimiento está diseñado para ser objetivo y comparable entre distintos inmuebles, de forma similar a las etiquetas energéticas de electrodomésticos.

¿Es obligatorio el certificado energético para vender o alquilar?

Sí. Desde el 1 de junio de 2013, cualquier vivienda que se quiera vender o alquilar en España debe contar con un certificado energético válido y mostrar la etiqueta en cualquier anuncio o publicidad inmobiliaria.

Además:

  • El certificado debe estar registrado en la administración autonómica correspondiente.
  • Debe entregarse al comprador o al arrendatario antes de firmar el contrato.
  • Si no se presenta, puedes enfrentarte a multas y no será posible formalizar la operación correctamente.

Existen algunas excepciones:

  • Edificios físicamente aislados y con superficie útil inferior a 50 m² están excluidos de la obligación.

  • En la práctica, alquileres de menos de cuatro meses y casos específicos también pueden estar exentos (según normativa complementaria y práctica administrativa).

No está vigente ninguna norma específica que imponga niveles mínimos de eficiencia (como E o D) para poder vender o alquilar hoy en día. Es un objetivo futuro de la Unión Europea, no una obligación legal actualmente en España según la normativa de MITECO

Es importante saber que, en la normativa vigente, una calificación baja (como F o G) no impide hoy mismo vender o alquilar el inmueble, siempre que el certificado exista y esté registrado.

¿Qué cambios vienen en el certificado energético para 2030 y 2033?

Aunque hoy mismo no hay una calificación mínima obligatoria para poder vender o alquilar, la Unión Europea está introduciendo requisitos más estrictos a medio plazo:

  • A partir de 1 de enero de 2030, las viviendas deberán tener como mínimo calificación E para poder venderse o alquilarse.
  • A partir de 1 de enero de 2033, ese mínimo subirá a calificación D o superior.

Estos requisitos forman parte de los llamados Estándares Mínimos de Eficiencia Energética (MEPS), que buscan que el parque de viviendas europeo sea cada vez más sostenible y eficiente, con el objetivo final de lograr edificios de cero emisiones en 2050.

Esto significa que miles de viviendas con calificaciones bajas hoy (especialmente las más antiguas) deberán mejorar su eficiencia si quieren seguir siendo comercializables en el futuro.

Preguntas frecuentes (FAQ) sobre el Certificado Energético

¿Quién tiene que pagar el certificado energético?

Lo paga el propietario de la vivienda que va a vender o alquilar.

¿Cuánto cuesta el certificado energético?

Depende del tamaño y características del inmueble, pero suele oscilar entre 50 € y 200 € en viviendas habituales.

¿Es obligatorio el certificado energético si no vendo ni alquilo?

No. Si no estás comercializando la vivienda, no tienes obligación legal de tener un certificado.

¿Qué pasa si el certificado energético stá caducado?

No podrás usarlo para vender o alquilar; tendrás que renovarlo y podrías enfrentarte a sanciones.

El certificado energético es una pieza clave en el mercado inmobiliario español: aporta transparencia sobre el consumo y las emisiones de tu vivienda, influye en su valor de mercado y, en pocos años, será un requisito con calificaciones mínimas obligatorias para poder vender o alquilar conforme a objetivos europeos. Entenderlo y gestionarlo bien te permite estar preparado, aprovechar incentivos y tomar decisiones más informadas si estás pensando en poner tu casa en el mercado.

¿Qué mejoras ayudan a subir la letra del certificado energético (y de paso revalorizar tu vivienda y bajar facturas)?

  1. Aislamiento: la base de todo

Si una casa pierde energía por paredes, techo o suelo, ningún sistema moderno compensa del todo. Por eso, el aislamiento suele ser la mejora que más impacta en la calificación.

Dónde actuar:

  • Fachadas: aislamiento por el interior o sistemas SATE (aislamiento térmico exterior).
  • Cubiertas y tejados: clave en áticos y viviendas unifamiliares.
  • Suelos sobre garajes o locales: suelen ser grandes focos de pérdida térmica.

Por qué mejora la letra del certificado energético:
El certificado penaliza mucho la demanda energética. Si la casa necesita menos calefacción y aire acondicionado para mantener una temperatura confortable, baja el consumo estimado anual, y eso empuja la calificación hacia D, C o incluso B.

  1. Ventanas: el gran punto débil de muchas casas

En viviendas antiguas, las ventanas pueden ser responsables de una parte muy importante de las pérdidas de calor y de las entradas de calor en verano.

Qué buscar:

  • Doble o triple acristalamiento.
  • Rotura de puente térmico en los marcos.
  • Buen sellado para evitar infiltraciones de aire.

Impacto real:

  • Reduce la necesidad de calefacción y refrigeración.
  • Mejora el confort (menos corrientes y condensaciones).
  • Suele reflejarse claramente en el certificado, especialmente si se sustituyen ventanas muy antiguas de aluminio sin aislamiento.

Es una de las reformas más habituales cuando se quiere subir de una letra F o E a una D o C.

  1. Sistemas de calefacción y agua caliente

Aquí el salto puede ser enorme, sobre todo si se parte de equipos antiguos.

Opciones que mejor puntúan:

  • Bombas de calor (aerotermia) para calefacción, refrigeración y ACS.
  • Calderas de condensación frente a calderas viejas.
  • Sistemas híbridos o con apoyo renovable.

Por qué influyen tanto:
El certificado no solo valora cuánta energía se necesita, sino cómo se genera. Los sistemas más eficientes o que usan electricidad con alto rendimiento (como la aerotermia) reducen el consumo de energía primaria y las emisiones, lo que mejora la letra.

En muchos casos, cambiar el sistema puede ser decisivo para pasar de E a C.

  1. Energías renovables en la vivienda

Instalar renovables no es solo una moda: tiene un efecto directo en el certificado.

Las más habituales:

  • Paneles solares fotovoltaicos para producir electricidad.
  • Solar térmica para agua caliente sanitaria.

Qué consiguen:

  • Reducen la energía que la vivienda necesita de la red.
  • Disminuyen las emisiones asociadas.
  • Pueden ser determinantes para alcanzar calificaciones altas (B o A en viviendas bien aisladas).

Además, combinadas con bomba de calor, multiplican el efecto positivo en la calificación.

  1. Pequeñas mejoras que también suman

No todo son grandes obras. Hay actuaciones de menor escala que, sumadas, ayudan:

  • Sustituir iluminación por LED.
  • Mejorar la estanqueidad (sellados, burletes).
  • Instalar termostatos programables o sistemas de control.
  • Cambiar electrodomésticos antiguos por modelos eficientes (aunque influyen menos que la envolvente y los sistemas).

Por sí solas no suelen subir varias letras, pero sí ayudan a consolidar una mejora global.

Estrategia inteligente para obtener un buen certificado energético: no reformes a ciegas

Antes de hacer obras importantes:

  • Pide un certificado energético previo con propuestas de mejora.
  • El técnico puede simular escenarios: “si cambias ventanas + sistema de calefacción, pasas de F a D”.
  • Así inviertes donde realmente influye en la calificación.

Esto es clave pensando en los futuros requisitos europeos, donde las letras más bajas serán las más problemáticas para vender o alquilar.

Beneficios más allá de la letra del certificado energético

Subir la calificación energética no solo es “cumplir con Europa”:

  • Vivienda más atractiva en venta o alquiler.
  • Menor gasto mensual en energía.
  • Mayor confort térmico.
  • Posibilidad de acceder a ayudas o deducciones fiscales ligadas a mejoras energéticas.

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