El uso del corcho como material de construcción no es ninguna novedad. De hecho, es una de las opciones más antiguas y sostenibles para conseguir un buen aislamiento térmico y acústico. Lo que ya no es tan habitual es construir todo un edificio de este material, por lo que esta pasa a ser una de nuestras casas curiosas, aunque esto podría cambiar en breve.
La Cork House (casa de corcho, literalmente) es un proyecto de los arquitectos Matthew Barnett Howland, Dido Milne y Oliver Wilton, que han apostado por la construcción a partir de materiales de origen vegetal y con el mínimo impacto ambiental.

Corcho como material de construcción: bloques de corcho sólido
La Cork House se ha construido en Eton (Reino Unido), cerca del prestigioso colegio masculino en el que han estudiado las máximas personalidades del país. El contraste con los sólidos muros de ladrillo es, a simple vista, impactante. Pero sus creadores aseguran que la casa de corcho está preparada para todo tipo de inclemencias.

La construcción se basa en unos bloques de corcho sólido desarrollados tras varios años de investigación. Tras comprobar su resistencia ante diversas condiciones atmosféricas, se diseñó la estructura de la vivienda. Los bloques prefabricados de corcho encajan como piezas de un juego infantil, sin ningún tipo de pegado entre ellos, como las construcciones ancestrales de piedra.
El interior de una casa de corcho
Las paredes son bloques monolíticos y el techo presenta una estructura piramidal escalonada que recuerda a las colmenas de abejas y a las antiguas edificaciones mayas. Una claraboya aporta luz al interior de cada estructura y su peso ayuda además a aportar estabilidad.

Casas de corcho totalmente sostenibles
La Cork House demuestra que se puede construir una vivienda totalmente sostenible y sin emisiones de carbono. El corcho se obtiene, originariamente, de la corteza del alcornoque mediante un proceso respetuoso con el medio ambiente: se retira del árbol cada diez años aproximadamente, pero el interior del tronco se queda intacto. Pero en el caso de la Cork House, además, se ha empleado corcho reciclado, ya utilizado previamente para otros usos y tratado para crear los bloques de construcción.

En vez de combinar diversos materiales, como suele ocurrir en cualquier edificio, aquí se ha empleado uno solo. Y eso supone que, cuando llegue el momento de la demolición, los bloques de corcho se podrán volver a utilizar en otros edificios, reciclarlo con otros fines o ser devueltos a la tierra.

Paredes esponjosas y premios internacionales
Esta primera casa de corcho, que se plantea también como un prototipo para futuras creaciones, ha supuesto un reto tanto arquitectónico como ecológico. El resultado es un espacio perfectamente habitables, con paredes de tacto suave y esponjoso y que, según sus creadores, también huele bien.
La Cork House ha recibido diversos reconocimientos en los últimos meses, y ha sido finalista del prestigioso premio Stirling, que selecciona los mejores edificios del Reino Unido, en 2019. Teniendo en cuenta que España es uno de los países donde más corcho se produce, habrá que estar atentos al futuro de este proyecto.





