No cabe duda de que disponer de una segunda vivienda a la que poder ir los fines de semana, durante las vacaciones de verano o, incluso, pasar largas temporadas para teletrabajar, es todo un privilegio. ¡A todos nos gustaría tener una!
Sin embargo, debido al precio de la vivienda y a las condiciones de financiación actuales, ni adquirirla ni mantenerla -ya que implica una serie de costes fijos- es viable para todo el mundo; por ello muchas personas ni tan siquiera se plantean la posibilidad de disponer de una.






