¿Qué pasa si nadie quiere ser presidente de la comunidad?

Una situación más común de lo que parece: qué ocurre cuando nadie quiere asumir el cargo de presidente en una comunidad de vecinos

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Cuando llega el momento de elegir al presidente de la comunidad de vecinos, la escena es casi siempre la misma: un silencio incómodo se apodera de la sala, la gente evita el contacto visual y nadie parece dispuesto a levantar la mano. De repente, nos encontramos atrapados en un problema recurrente: nadie quiere el cargo.

Pero ¿qué pasa si nadie quiere ser presidente de la comunidad? ¿Se puede rechazar el puesto sin más? ¿Hay consecuencias legales? Y, lo más importante, ¿cómo se puede salir de este lío sin que la comunidad se paralice? Desde Fotocasa, explicamos qué opciones hay y cuál es la mejor forma de resolverlo.

¿Se puede rechazar el cargo? Causas para no ser presidente de la comunidad de vecinos

Según el Artículo 13 de la Ley de Propiedad Horizontal, el presidente debe ser elegido entre los propietarios del edificio. En la mayoría de los casos, se asigna por turno rotatorio o por sorteo. Sin embargo, muchos vecinos se preguntan: “¿Me puedo negar a ser presidente de la comunidad?”

La respuesta es no, salvo en ciertos casos excepcionales como son los motivos justificados de salud (probados con un informe médico), causas económicas que impidieran el desempeño de la labor o circunstancias personales que muestren la incapacidad de gestionar la comunidad de manera adecuada como puede ser tener una edad avanzada.

Finalmente, y aunque esto no siempre exime del cargo, el vivir fuera del edificio podría ser una justificación para no ser presidente de la comunidad.

En estos casos, la persona designada puede presentar esta situación ante la comunidad y suele ser suficiente para encontrar una solución.

Solo si no se llega a un acuerdo podría presentar un recurso ante un juez y entonces se buscará a otro vecino para ocupar el cargo.

Negarse sin una causa justificada no es una opción: el cargo de presidente de la comunidad es obligatorio por ley

Pero ¿qué pasa si nadie quiere ser presidente de la comunidad?

Si mediante el diálogo no se llega a un acuerdo y nadie quiere asumir el cargo, la comunidad puede optar por estas cinco medidas:

  1. Contratar a un administrador de fincas, aunque legalmente debe existir un presidente que actúe como representante.
  2. Recurrir a la vía judicial, solicitando a un juez que nombre a un vecino.
  3. Aprobar un sistema de turnos, estableciendo una rotación obligatoria.
  4. Crear un comité de gestión, dividiendo las responsabilidades entre varios propietarios para que la carga sea más equitativa.
  5. Delegar funciones en una empresa externa (en muchos casos, suele ser un administrador de fincas), que se encargue de las tareas administrativas y operativas de la comunidad.

Aunque nadie sueña con ser presidente de su comunidad de vecinos, es un cargo necesario para que todo funcione. Y, si no se encuentra una solución a tiempo, la falta de gestión puede traer consecuencias bastante serias.

¿Por qué nadie quiere ser presidente de la comunidad?

Las razones por las que nadie quiere ser presidente de la comunidad pueden ser muchas, algunas de las más frecuentes son:

  • La falta de tiempo. Gestionar una comunidad requiere atención y muchos vecinos no pueden compaginarlo con su trabajo o vida personal.
  • El desconocimiento de la normativa. Muchas personas temen asumir responsabilidades sin conocer la Ley de Propiedad Horizontal.
  • Los posibles conflictos entre vecinos. En edificios con tensiones internas, asumir el rol de presidente puede convertirse en un quebradero de cabeza.
  • Las dificultades económicas. Aunque el cargo no supone un gasto personal, a veces implica tomar decisiones impopulares sobre derramas o impagos.
  • La falta de motivación. Muchas personas sienten que el puesto conlleva más problemas que beneficios, lo que hace que eviten ser elegidos.
  • El miedo a las responsabilidades legales. El presidente de la comunidad tiene una serie de funciones que lo convierten en la figura clave en la gestión del edificio. Aunque no es un trabajo a tiempo completo, puede llegar a hacerse cuesta arriba si surgen problemas legales.
El presidente de la comunidad es fundamental para el buen funcionamiento del edificio, pero no todos están dispuestos a asumir esa responsabilidad

Sanciones por no ser presidente de la comunidad

No te puedes negar a ser presidente de la comunidad, pero en caso de hacerlo y sin una causa válida, la comunidad puede emprender acciones legales. En estos casos, la ley podría tomar parte según las situaciones a las que nos enfrentemos:

Si alguien se niega a asumir el cargo sin una causa válida, la comunidad puede emprender acciones legales

Una negativa sin justificación puede conllevar multas o la imposición del puesto, incluso sin apelación. Si la comunidad queda sin gestión y sufre daños, podría haber responsabilidad civil e intervención judicial. La vía judicial es el último recurso, pero la falta de presidente puede afectar servicios claves, por lo que es clave la implicación de los propietarios.

En la mayoría de los casos, la vía judicial es la última opción. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si una comunidad queda sin presidente, podría afectar la contratación de servicios esenciales como limpieza, seguros o reparaciones. Es fundamental que todos los propietarios comprendan la importancia de la figura del presidente y participen en la gestión de su edificio.

4 posibles soluciones para evitar el conflicto

Para evitar que nadie quiera ser presidente, la comunidad puede:

  • Establecer incentivos. Algunas comunidades bonifican con una reducción en la cuota mensual al presidente.
  • Crear un sistema de “presidencia por delegación”. En lugar de que el presidente asuma todas las funciones, este puede delegar algunas tareas en otros vecinos.
  • Liderazgo compartido. En lugar de un solo presidente, la comunidad puede optar por tener un pequeño equipo de liderazgo para las tareas colectivas.
  • Capacitación previa. En muchas ocasiones el mayor temor es el propio desconocimiento del puesto. Por lo que ofrecer pequeñas formaciones para que todos los vecinos sepan cómo gestionar la comunidad hará que los vecinos se sientan más seguros al asumir el cargo.
Elegir al presidente con antelación y planificar su papel, ayuda a evitar conflictos y bloqueos en la comunidad

Ser presidente de la comunidad no es una elección, sino una obligación legal que debemos asumir cuando nos toca. Ahora sabemos qué pasa si nadie quiere ser presidentes de la comunidad, sin embargo, existen soluciones para gestionar este cargo sin que se convierta en un problema. 

La clave está en la organización, la colaboración entre vecinos y, si es necesario, el apoyo de profesionales externos.

Para evitar problemas futuros, es recomendable fomentar la implicación de todos los vecinos en la gestión comunitaria y establecer reglas claras sobre el funcionamiento del cargo. Con una buena organización y comunicación, la gestión de la comunidad puede ser más llevadera y eficiente para todos.

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Adolfo
4 meses

Muy interesante saber los pros y los contras de ser presidente de una Comunidad.
Excelente articulo.