En un momento en el que la demanda de compra de vivienda en España no deja de crecer, esta se extiende a los garajes en una tendencia que continuará acorde a los hábitos actuales y su necesidad. Solo hay que ver los datos para tener conciencia: cada hogar español tiene una media de 1,6 automóviles y sólo un 57% de las familias tiene un vehículo. Mientras, un 32% ya dispone de dos automóviles y ya un 8% cuenta con tres coches. El parque de automóviles no sólo crece por la población, lo hace por un claro cambios de hábitos que lleva a que muchas familias tengan más de un vehículo.
Frente a esto, tenemos un parque de viviendas muy importante que no tiene ni siquiera plazas de garaje y que ocupa zonas muy amplias de las grandes ciudades. Incluso, en las nuevas viviendas todos tienen garantizada una plaza de garaje dotacional, por lo que es muy complicado comprar en un primer momento otra pieza más y por ello es tan común su adquisición posterior.
¿Qué tipos de plazas de garaje existen?
Plazas de aparcamiento dotacionales
Como hemos señalado la plaza de garaje dotacional se compra junto a la vivienda, y, por ello, se suele incluir en la cuota de la hipoteca, aunque a veces es necesario realizar una ampliación de esta para poder comprarla.
El punto a favor está en los bajos intereses que se pueden conseguir, en general, y en momentos como el actual aún más, por lo que es muy sencillo hacer el desembolso. El inconveniente es que alargas la operación al plazo de pagar la vivienda. Si no se tienen muchos ahorros antes de comprar la vivienda esta puede ser la mejor opción.
Plazas de aparcamiento adicionales
Un caso muy distinto es el de la compra de plazas de garaje adicionales, que se suele hacer a posteriori de la compra de la vivienda o cuando la plaza de garaje es independiente al inmueble. En estos casos nos encontramos con dos formas de financiación: Préstamo personal o hipoteca.
Tipos de financiación para una plaza de garaje
El préstamo personal es más sencillo, y puede ser una opción factible especialmente para plazas de garaje de pequeño importe, así podemos pagarla en un plazo corto sin abonar un exceso de intereses, ya que, aunque sea para la compra de un bien inmueble siempre serán más caros que en una hipoteca.
La otra opción es hacerlo a través de un préstamo hipotecario, con dos posibilidades, que se podrán utilizan dependiendo de cada caso:
- Pedir una nueva hipoteca. Solo suele ser factible si el importe es elevado y aún así estará condicionado siempre al total del endeudamiento. Por ejemplo, si acabas de pedir una hipoteca para una vivienda por la cantidad máxima que te puede dar el banco con respecto a los ingresos y vas a pedir otra para una plaza de garaje adicional es complicado. Por el contrario, si ha pasado mucho tiempo y has amortizado parte de la hipoteca, las posibilidades son mayores.
- Usar nuestra hipoteca existente. En estos casos es siempre más barato usar tu hipoteca para ampliar tu importe, ya sea a través de una novación, en la misma entidad, o una subrogación de hipoteca o cambio a otra entidad. Aunque el objetivo es ampliar la cantidad para comprar la plaza de garaje, también se puede aprovechar, especialmente si es una subrogación para mejorar otras condiciones.
Si la ampliación lo permite, para que la cuota no sea mucho más elevada, es preferible no ampliar el plazo para así no encarecer sólo la compra de la plaza de garaje sino la de la vivienda, objeto de la primera hipoteca, al añadir nuevos años al global de la operación.



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