Otro dato que debemos tener en cuenta en el presupuesto es la reforma. Las viviendas de segunda mano son una opción muy atractiva debido a su precio más bajo, en comparación con las de obra nueva, pero a las primeras es posible que se necesite añadir una partida de reforma para convertirla en habitable.
Revisar el estado del inmueble: vivienda y edificio
Una vez establecido el presupuesto total para la operación, llega el momento de realizar una búsqueda de vivienda, acotando por zona, número de habitaciones, con terraza o balcón, etc.
A la hora de visitar cada inmueble de segunda mano hay que revisar con detalle toda la vivienda y conocer la antigüedad del inmueble, los metros útiles, el estado del sistema de fontanería y electricidad, el suelo, posibles humedades, aislamiento… Todo cuenta para analizar el estado real y saber el desembolso que supondrán las reparaciones o reformas de la vivienda.
Para revisar estos aspectos detenidamente, si la vivienda es una posible compra, es recomendable acudir con un arquitecto o arquitecto técnico que pueda analizar el estado real de la vivienda y hacer una valoración económica de las reparaciones.
En este punto, no debemos olvidar la comprobación del estado general del edificio. Recuerda que una vez seas propietario deberás hacerte cargo de las reparaciones y la conservación en perfecto estado del inmueble.
Para ello, pregunta sobre la Inspección Técnica de Edificaciones, ITE, que deben pasar todas las construcciones, al menos, cada 10 años. De esta manera podrás tener una idea del estado de seguridad y salubridad del edificio.
Con el año de construcción, además, podemos averiguar la calidad de los materiales utilizados y las posibles deficiencias asociadas.
Comprobar cargas y deudas de la propiedad
Si los pasos anteriores son favorables, llega el momento de comprobar si sobre la vivienda existe alguna carga o deuda pendiente. En el Registro de la Propiedad solicitaremos una Nota Simple para verificar quién es el titular de la vivienda y si existen cargas asociadas como una hipoteca.
Por otro lado, habrá que comprobar si la vivienda está al día de los pagos de la comunidad y si existe alguna derrama programada. Esta información nos la facilitarán en la Comunidad de Propietarios.
Por último, es necesario solicitar al vendedor los recibos del Impuesto sobre Bienes e Inmuebles, IBI, para revisar que esté al corriente de pago.