Goteras que desesperan, cisternas que no paran de sonar, desagües que se atascan el peor día posible… Las averías de fontanería forman parte de la vida cotidiana doméstica y, según datos de asociaciones profesionales del sector como la asociación española de empresas de fontanería, climatización y gas CONAIF, están entre las incidencias más habituales en el hogar.
Con motivo del Día Mundial de la Fontanería, el 11 de marzo, ponemos el foco en un aspecto clave del confort de nuestras viviendas: saber distinguir qué averías de fontanería podemos resolver nosotros mismos y en qué casos conviene llamar a un profesional para evitar daños mayores. Porque un pequeño goteo puede disparar la factura del agua y una mala reparación puede salir cara.
En Fotocasa te ayudamos con claves prácticas, consejos claros y el paso a paso para actuar con seguridad ante las averías de fontanería más frecuentes.
1. Cómo arreglar un grifo que gotea: la avería de fontanería más común
Entre las averías de fontanería domésticas más comunes, el grifo que gotea ocupa el primer puesto. Además de resultar molesto, puede suponer un importante desperdicio de agua: un grifo que pierde una gota por segundo puede llegar a desperdiciar decenas de litros al día.
¿Por qué gotea un grifo y cómo solucionarlo paso a paso?
En la mayoría de los casos, el problema está en:
- Una junta desgastada
- Un cartucho defectuoso (en grifos monomando)
- Cal acumulada
Qué puedes hacer tú:
- Cierra la llave de paso. Es el primer paso imprescindible. Localiza la llave de paso general de la vivienda o la específica del baño o la cocina y ciérrala completamente. Después, abre el grifo para comprobar que ya no sale agua y vaciar la presión acumulada.
- Desmonta el mando del grifo. En los grifos monomando, normalmente tendrás que retirar una pequeña tapa decorativa (suele estar en la parte frontal o superior) para acceder al tornillo que sujeta la maneta. Afloja el tornillo con una llave Allen o destornillador y extrae el mando con cuidado.
- Sustituye la junta o el cartucho por uno del mismo modelo. Una vez desmontado el mecanismo, localiza la junta deteriorada o el cartucho cerámico. Es importante llevar la pieza antigua a la ferretería para comprar un recambio idéntico, ya que no todos los modelos son universales. Instala la nueva pieza asegurándote de que encaja correctamente y queda bien ajustada.
- Limpia posibles restos de cal antes de volver a montar. Aprovecha que el grifo está desmontado para limpiar el interior con un paño y, si es necesario, con vinagre o un producto antical suave. La acumulación de cal es una de las causas más frecuentes de este tipo de averías de fontanería y puede afectar al cierre correcto del mecanismo.
Una vez hecho todo esto, vuelve a montar el grifo siguiendo el orden inverso, abre la llave de paso y comprueba que ya no gotea. Es una de las averías de fontanería más sencillas si cuentas con herramientas básicas y sigues las instrucciones del fabricante.









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